El escenario de restricciones de la movilidad que ha dejado la pandemia ha abierto la puerta para que las empresas ensayen con modelos para llegar a sus clientes más allá de los establecimientos físicos.

En este sentido, la crisis sanitaria ha supuesto un impuslo definitivo para la estrategia omnicanal de muchas empresas, especialmente grandes cadenas.

En este mismo sentido, la filial española de la gala Decathlon ha facturado el año pasado un total de 1.719 millones de euros, un 10,8% anual menos, pero, sin embargo, sus ventas on-line se han incrementado un 126%.

En consecuencia, el canal de comercio electrónico de la cadena de artículos deportivos ha facturado en todo el pasado ejercio 306,9 millones de euros y ha supuesto un 18% de la facturación total de la compañía en España.

En la evolución del on-line de Decathlon han tenido especial incidencia el desarrollo de un servicio de entrega de e-commerce desde las propias tiendas, así como la articulación de los envíos desde sus centros logísticos en el país, en una estrategia omnicanal destinada a paliar el impacto de los cierres.

Así pues, España continúa siendo un año más el segundo mercado más importante para Decathlon en el mundo, por detrás de Francia, la matriz del Grupo, de tal modo que representa el 13% de la facturación global de la empresa.

De igual modo, tras abrir dos nuevos establecimientos en el país, Decathlon ha terminado 2020 con 174 tiendas y siete centros logísticos repartidos por toda la geografía española.