Hay veces en que una perseverancia mal entendida degenera en una cerril tozudez que no suele reparar en el daño que causa.

A través de las redes sociales, diferentes movimientos separatistas catalanes están haciendo llamamientos durante los últimos días para que sus acólitos bloqueen la frontera con Francia por medio de un corte indefinido en la AP-7 que, según tienen previsto, dará comienzo a la altura de La Junquera a partir de la madrugada del lunes 28 de octubre.

Esta situación devuelve a los transportistas de la zona y a los que hacen internacional con dirección a los mercados del centro de Europa a una situación de indefensión ante una medida que se repite de manera recurrente y que incluso ha encontrado el respaldo de los ‘chalecos amarillos’ en las carreteras galas.

En este mismo sentido, el presidente de CETM, Ovidio de la Roza, afirma que «está claro que los CDR, como ha sucedido antes con los chalecos amarillos franceses o los grupos antisistema durante la última cumbre del G-7, han utilizado a nuestros camiones como arma arrojadiza para intentar conseguir sus fines, sabiendo que si paran la actividad del transporte, verdadero motor de la economía, nos convierten a todos en rehenes de sus incontrolados desmanes».

De la Roza lamenta no haber «obtenido una sola respuesta de nuestros gobernantes, ocupados en otros asuntos que nada tienen que ver con la sostenibilidad económica de nuestras empresas, con el bienestar de nuestros conductores, con la marcha de no pocos sectores de nuestra economía que dependen directamente del transporte«.

Según los datos que maneja Fenadismer, más de 20.000 toneladas diarias de mercancías, principalmente productos agrícolas, mercancía general, hidrocarburos y productos siderúrgicos y de construcción, transitan por la autopista AP-7 de camino a los principales mercados del Viejo Continente, por lo que la organización pide a las autoridades tanto nacionales como autonómicas que «se garantice la libre circulación por dicha vía, dada la importancia estratégica que representa tanto para la economía catalana como para el resto del Estado español».