Evacuación de aguas de lastre en un barco amarrado.

Los armadores solicitan que las instalaciones se adecuen a otros residuos, como las aguas de lastre.

Los armadores europeos han emitido un documento sobre la próxima revisión de la Directiva sobre Instalaciones Portuarias de Recepción de Residuos, adoptada en 2000, como una reacción a la reciente evaluación del impacto de la normativa, elaborado por la Comisión Europea.

En este documento, la industria naviera ha pedido, entre otras cuestiones, la construcción de instalaciones que sean adecuadas y suficientes para la recepción de los desechos generados por los buques, así como los residuos nocivos de las cargas. También han solicitado un sistema de tarifas más transparente y justo y un seguimiento eficiente.

La directiva del 2000 transpone los requisitos del Convenio MARPOL al derecho de la Unión Europea. Su objetivo es reducir el vertido de residuos generados por los buques al mar exigiendo a los Estados miembros que garanticen la disponibilidad de instalaciones de recepción en los puertos a fin de recoger este tipo de residuos.

Sin embargo, según la asociación ECSA, esta obligación no se ha cumplido, ya que faltan instalaciones adecuadas y suficientes en los puertos europeos; esto ha llevado a la Comisión Europea a revisar la directiva.

Estas instalaciones, además de estar adecuadas según las normativas de la UE, «deben ser capaces de manejar nuevos tipos de residuos resultantes de los requisitos medioambientales más estrictos, como el agua de lastre y los residuos de lavado».

Por otra parte, las tarifas cobradas por algunos puertos para este servicio «no son transparentes ni, en algunos casos, justas». Por ello, las navieras solicitan un sistema de tarifas «razonable y funcional», el cumplimiento de unos requisitos mínimos y que se dé un incentivo justo a los armadores que entregan sus residuos en tierra.

Además, ha exigido un enfoque «más pragmático» en la cuestión de la eliminación de los residuos. Los buques que realizan transporte marítimo de corta distancia, así como los buques con gran capacidad de almacenamiento no necesitan dejar sus residuos en cada escala. Por ello, la CE revisará el régimen de excepciones y exenciones para ofrecer más flexibilidad a las navieras para dejar sus residuos a la vez que se mantienen los objetivos de la directiva.

En este sentido, la ECSA ha propuesto utilizar sistemas electrónicos que permitan a los armadores informar de los posibles problemas y que también se les informe sobre la disponibilidad de las instalaciones antes de recalar en un puerto.