Hace ya unos meses que la obra de la futura terminal de contenedores en los antiguos terrenos de la Planta Delta se encuentra con dificultades para mantener la programación. Nada más comenzar la obra aparecieron dos pecios correspondientes a restos arqueológicos de dos naufragios que pueden datarse a finales del siglo XVII o principios del XVIII, que han provocado esta situación, que según el presidente de la Autoridad Portuaria de Cádiz no ha retrasado la obra, sino que ha producido un “cambio de programación”.

La delegación de Cultura obligó a acotar la zona de dragado por lo que hay algunos cajones construidos que no pueden fondearse, esto obligará a habilitar una zona de fondeo intermedia. No obstante, recientemente se ha fondeado el tercer cajón y La Cabezuela ya cuenta con dos cajones colocados en su posición definitiva.

Cambio de programación

Por lo tanto, hay tres cajones que no pueden ocupar su sitio exacto porque su ubicación coincide con el espacio acotado por Cultura.

En este sentido, ha indicado el máximo responsable de la Autoridad Portuaria de Cádiz que están negociando con Cultura la posibilidad de trasladar el pecio a un lugar más seguro con la intención de poder terminar la obra tal como estaba planificada, en septiembre.

En caso contrario, si la negociación no llega a buen puerto o se aplaza, la obra no se terminaría según lo acordado y acumularía numerosos retrasos.

Los pecios

De los pecios hallados solo hay uno que se encuentra en la línea de atraque y sí que influye negativamente en la obra. El otro se protegerá, se cubrirá y quedará controlado.

En cuanto a la decisión a tomar con respecto a este pecio, de finales del siglo XVII o principios del XVIII, que se encuentra en la línea de atraque, se ha valorado la posibilidad de modificar la ubicación del futuro muelle unos 40 m o bien trasladarlo a otro emplazamiento.

A 12 m de profundidad se encuentra el pecio, por lo que la visibilidad es mínima, la intención es trasladarlo a una zona de menos profundidad, a 5 m, que podría ser una zona de la segunda fase de la obra.

Por ello, ya se está encargando un ingeniero naval del proyecto de traslado que estará terminado a mediados de julio. El pecio se movería 600 m y ya se podría encargar de él Cultura, quien se plantearía si lo vuelve a trasladar o no, o sí decide sacarlo, sin embargo si opta por sacar el pecio es probable que se descomponga automáticamente.