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El objetivo es minimizar los efectos de los recargos con un sistema lo más sencillo posible.

En un plazo de seis meses, entrarán en vigor los nuevos límites de azufre de la Organización Marítima Internacional para los combustibles marinos. La mayoría de los cargadores han mostrado una gran inquietud por el impacto global que podría tener este cambio en los costes, los contratos y los tiempos de tránsito.

En los últimos meses, la consultora Drewry ha estado trabajando con docenas de ellos para ayudarles a prepararse ante la nueva normativa. Los que operan en el Transpacífico, que han renovado sus contratos anuales en mayo, son una referencia que puede ser de utilidad para las que vengan después.

En concreto, la consultora destaca la estrategia de uno de los importadores con los que han estado en contacto, que recomienda a otros cargadores informarse bien sobre las opciones que tienen disponibles y qué implicaciones tendrá la regulación de la OMI en sus operaciones.

En segundo lugar, asegura que deben revisarse los actuales recargos por el precio del combustible, el mecanismo BAF, para ver si están lo suficientemente alineados con los costes de las navieras y si son justos.

Los costes del combustible no deberían ser tan cambiantes ni para el cargador ni para la naviera, por lo que en la medida de lo posible, se pretende desarrollar un sistema que se adapte a los posibles cambios en los gastos esperados en esta materia.

Estimaciones según las rutas

La idea es minimizar los efectos de los recargos que sufren ambos en su factura con un sistema lo más sencillo posible. Así, con la ayuda de la consultora han podido realizar una estimación del impacto del coste del combustible en las principales rutas según los operadores utilizados.

Esto ha permitido desarrollar una programa alineado con los niveles de consumo estimados en una determinada ruta. Posteriormente, se han revisado todos los datos disponibles para establecer la manera en que habrán de regularse los precios una vez entren en vigor los nuevos límites.

De momento, se ha invitado a 11 navieras a participar en esta iniciativa, pero solamente una ha aceptado la propuesta. Sin embargo, aún no se ha podido llegar a un acuerdo porque en las negociaciones finales, el operador cambió de idea.