El 70% de los concesionarios españoles cerró en pérdidas el primer semestre del año, con una rentabilidad sobre facturación del -0,9%, debido, principalmente, al desplome de las matriculaciones y a la caída de la actividad de los talleres, según refleja el Informe Rentabilidad de las Redes de Distribución elaborado por Snap On Business Solutions para Ganvam.

De esta forma, los concesionarios suman ya más de un año y medio en números rojos, aunque suavizan sus pérdidas con respecto al primer trimestre del año en el que se movieron en unos ratios de rentabilidad del -1%. No obstante, estas cifras son peores que las registradas en la primera mitad de 2011, con una rentabilidad del -0,8%, muy alejada del +0,2% registrado un año antes.

Ganvam atribuye estos resultados al bajo volumen de ventas de vehículos nuevos que apenas superaron las 406.000 unidades hasta junio, con una caída del 8,2%, y a la atonía creciente del mercado de vehículos de ocasión que cerró el semestre con 777.788 coches vendidos, un 5,2% menos.

Desde la asociación, esperan que el nuevo Plan PIVE impulse al sector y que sus efectos positivos surtan cuanto antes para dar respiro a las redes hasta final de año.

A pesar de esta tónica bajista, las ventas de nuevos y usados incrementaron su peso a la hora de contribuir a la rentabilidad de las redes, con un porcentaje del 38%, representando a su vez el 73% de la facturación total de los concesionarios, frente al 19% del área de recambios y el 8% de taller.

Descenso de la actividad de postventa

Asimismo, el desplome de las matriculaciones y el envejecimiento progresivo del parque están afectando de lleno a la actividad de posventa, principalmente en el área de taller, donde los pasos han disminuido del orden del 15%. Así, la aportación de este departamento a la rentabilidad de las redes se redujo en un 4%, al pasar en el primer semestre de 2011 a un 20%.

Lo mismo ocurre con los repuestos, que generan actualmente el 42% de la rentabilidad de los concesionarios, tres puntos menos que en 2011, debido a la acentuada caída de los pasos al taller, así como a los altos descuentos y campañas promocionales que se ven obligados a realizar los servicios oficiales para compensar la pérdida de negocio.