distribucion-puerta-del-sol-madrid-marzo-2017

Se calcula que un 90% de las empresas de distirbución de Madrid tendrán que renovar sus flotas.

La entrada en vigor el próximo 23 de noviembre de la nueva Ordenanza de movilidad en la ciudad de Madrid va a generar toda una serie de cambios con un gran impacto sobre el transporte de viajeros y mercancías dentro de la zona central de la capital.

En respuesta a la medida, esta semana se ha constituido una Plataforma de Afectados por Madrid Central, a la que se ha sumado CETM Madrid y que lucha contra «una visión restrictiva de la sostenibilidad ambiental ignorando los imprescindibles parámetros económicos y sociales necesarios para avanzar hacia la sostenibilidad integral de nuestra sociedad».

En el ámbito del reparto urbano en la ciudad de Madrid, los transportistas solicitan, entre otras medidas, que se flexibilice el calendario de renovación de las flotas, ya que, según describen, «los plazos establecidos para la renovación de las flotas y los vehículos puede enviar a la ruina a miles de trabajadores autónomos a los que la ordenanza apenas da 14 meses para cambiar su furgoneta, sin establecer las necesarias ayudas económicas o incentivos fiscales».

La Plataforma calcula que el 90% de las empresas distribuidoras deberían cambiar sus vehículos de distribución durante entre 2020 y 2025, lo que supondría una inversión total para las empresas de distribución y logística de 1.300 millones de euros, pese a que, a su juicio, «no existe la tecnología adecuada para los vehículos de transporte que se reclaman», ni el Ayuntamiento «ha generado la infraestructura necesaria de puntos de recarga ni de gasineras».

Por otra parte, los transportistas también piden que se amplíen los horarios de carga y descarga, así como que se mejore la distribución y capilaridad de las zonas dedicadas a estas labores en toda el área de Madrid Central, para evitar que los vehículos de reparto se concentren durante los horarios matinales en que está permitido el suministro, lo que, a juicio de la Plataforma, supondría «un notable incremento de tráfico y de contaminación atmosférica».