Tradicionalmente suele decirse que en aguas revueltas, ganancia de pescadores, pero los más modernos afirman que las crisis están para quien sepa aprovecharlas. Siempre en beneficio propio y a toda costa, desde luego.

Así pues, si en la Comunidad de Madrid, Cabify intenta realizar servicios de paquetería de comercio electrónico, primero por la vía directa y, después, tomando algún inevitable rodeo, parece que ha sido Uber la que se ha llevado el gato al agua y a la chita callando.

En este caso, la plataforma habría estado llevando productos, incluyendo alimentos, de un mercado de la localidad sevillana de Triana, en un servicio que se iba a prestar de forma limitada hasta el pasado 4 de abril a causa de la excepciona situación actual, pero que, según la asociación Élite Taxi Sevilla, se sigue prestando sin interrupción.

Así pues, según la asociación de taxistas de la capital hispalense, en este caso se habrían contravenido las normas que regulan las autorizaciones administrativas para el transporte de mercancías y, además, también podrían haberse conculcado las regulaciones que establecen las condiciones que deben reunir los vehículos para el transporte de productos perecederos.

Ambos movimientos anticipan una tendencia que tienen visos de irse consolidando en un escenario en el que el transporte de pasajeros escasea, mientras que el de paquetería se mantiene, al menos en el último mes y medio.