Las medidas de cierre del ocio nocturno para contener el importante repunte de los casos de covid-19 tienen efectos colaterales sobre la actividad del transporte de mercancías por carretera.

Una vez más, como ya ocurriera en las primeras semanas de la crisis sanitaria, los conductores no encuentran en carretera bares y restaurantes que les atiendan en horario nocturno, pese a que muchos de ellos desarrollan gran parte de su jornada al volante y en zonas de carga y descarga de noche.

CETM acusa a las diversas Administraciones de no haber «reparado en los profesionales del transporte y otros sectores que precisan estos servicios en horario nocturno» y reiteran que les parece «incompresible que no se tenga en cuenta a un sector que ha demostrado que es imprescindible para evitar el desabastecimiento de la población, ni tampoco la experiencia vivida durante el estado de alarma».

En esta misma línea, Fenadismer estima que la medida «se ha decretado de forma indiscriminada a todo tipo de establecimiento, no sólo a los situados en zonas turísticas de ocio o en zonas urbanas, sino que la restricción afecta también a los bares y restaurantes situados en las principales carreteras y polígonos logísticos e industriales, y que tradicionalmente permanecen abiertos durante toda la noche a fin de prestar servicio a los miles de transportistas, y otros colectivos profesionales, que trabajan en horario nocturno».

Por evitar estos efectos sobre los chóferes, ambas asociaciones han solicitado al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que permita ampliar el horario de los establecimientos que se dedican a dar servicio a los profesionales del transporte o algún tipo de dispensa para que puedan estar abiertos en unos horarios en que son indispensables para muchos profesionales que trabajan de noche.