Las empresas de transporte de mercancías, especialmente las de larga distancia e internacional, tienen cada vez más problemas para poder cubrir sus puestos de conductores profesionales.

La escasez de personal cualificado para realizar los trabajos de esta categoría y, lo que es más preocupante, el envejecimiento de estos profesionales obliga a las empresas a acudir a otros países para traer profesionales con el fin de poder dar servicio a los volúmenes de transporte.

En este sentido, cada vez es más común la contratación en origen de conductores profesionales, especialmente en países europeos, así como en otros de Iberoamérica, como Perú o Bolivia, entre otros, a los que las empresas suelen ofrecer cobertura social y formación, con el fin de facilitar su adaptación, aprovechando que utilizan el mismo idioma que en España.

Plazos inaceptables en la DGT

En esta coyuntura, las dificultades llegan a la hora de tramitar la homologación de los permisos de conducir para poder ser utilizados en el ámbito de la Unión Europea, toda vez que los plazos para poder utilizar los permisos obtenidos en los países de origen suelen ser cortos y, al mismo tiempo, las oficinas provinciales de Tráfico son incapaces de asumir con la prontitud que requerirían las empresas los trámites necesarios para que estos conductores puedan conducir vehículos pesados en el menor tiempo posible.

Según han confirmado a Cadena de Suministro empresarios del sector de transporte frigorífico que se dan cita en estos días en Madrid en Ifema, con motivo de la celebración de Fruit Attraction, en algunos casos los plazos para validar los permisos de conducir de los países de origen, por uno español válido, llegan a ser de 7 meses, a todas luces inasumible para quien lo que desea es incorporar a estos nuevos conductores a su flota con la mayor prontitud.

De igual modo, esta situación impacta sobre las propias empresas que han contratado a personal en origen al que se le está pagando un sueldo por realizar unas funciones que, sin embargo, no tienen autorización para hacer, al no haberse podido realizar los trámites administrativos necesarios para que así sea.