La edad media del sector del transporte por carretera se sitúa por encima de los 55 años y se calcula que en los próximos diez años se jubilará el 70% de los conductores que actualmente están en activo.

Actualmente, no hay relevo generacional, pero es imposible atraer a nuevos profesionales si las condiciones en que tienen que desarrollar su actividad son «indignas, en lugares inhóspitos, sin servicios y expuestos a tramas criminales y sabotajes«.

Así se expresan desde la Asociación Empresarial Guipuzcoana de Transportes, Guitrans, que recuerda que en la Unión Europea hacen falta al menos 100.000 plazas de aparcamiento seguras, pues sería necesaria un área de descanso segura cada 100 kilómetros en la Red Transeuropea de Transporte.

Además, la inseguridad y los robos provocan pérdidas millonarias cifradas, ya en 2007, en 8.000 millones de euros anuales, según un informe de la consultora holandesa NEA.

El pasado 28 de junio la Comisión Europea dio un paso más con el Reglamento delegado 2022/1012, destinado a establecer requisitos estandarizados para estas zonas, así como procedimientos de certificación. Los legisladores han dispuesto cuatro niveles de calidad: bronce, plata, oro y platino.

Por ejemplo, el Centro Integral del Transporte de Astigarraga inaugurado este año cuenta con el nivel oro, «pero no puede ser un oasis en el desierto«. Es preciso, dicen desde Guitrans, acabar con esos «polígonos salpicados de camiones aparcados en mitad de la nada«.

Allí, los conductores están encerrados en sus cabinas, alerta, pendientes en todo momento de la mercancía y del vehículo, lo cual no les permite descansar en condiciones, y si bien el descanso semanal normal se realiza obligatoriamente fuera del vehículo, hay muchas pausas y descansos que se realizan en el vehículo.

No basta con crear zonas de aparcamiento seguras y dotadas de todos los servicios, asegura la Asociación, pues todo esto hay que pagarlo, y una empresa que trabaje por debajo de coste no puede asumir utilizar infraestructuras de vanguardia para salvaguardar sus vehículos.

El transporte debería ser una actividad lo suficientemente rentable para hacer frente a este coste, que debe estar incluido dentro de los costes de explotación habituales y ser repercutido en el precio del servicio, indican.

El Comité Nacional de Transporte por Carretera lleva meses negociando diversas medidas para intentar mejorar de una manera estructural la rentabilidad del transporte. En estos momentos se está negociando la Ley de Cadena del Transporte cuyo objetivo es limitar y regular la cadena de subcontratación.

Esta norma, que debe servir para «poner coto a desmanes y abusos» que empobrecen a los últimos de la cadena de subcontratación, ha sido reinvidicada desde 2008 por Guitrans.

Para la Asociación, ahora queda patente que es «necesaria e ineludible«, si bien debe ir acompañada de un control exhaustivo y un baremo sancionador que obligue a su cumplimiento.

 

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