España es actualmente la quinta potencia europea por Producto Interior Bruto, sus exportaciones crecen a un mayor ritmo que las de la zona euro y la Unión Europea, de acuerdo con los datos que publica periódicamente la Administración, y el empleo parece recuperar la senda del crecimiento.

Sin embargo, en el ámbito del transporte por carretera, el empleo en las empresas españolas de transporte y logística crece a mayor ritmo que la media nacional, y muchas de ellas se han especializado en el transporte internacional debido al aumento de las exportaciones que propició, paradójicamente, la crisis económica europea iniciada en 2008. No en vano, España es uno de los principales «caboteadores» de Europa, aunque en este terreno mandan las empresas polacas.

Pero en estas comparaciones con los vecinos europeos, que tanto gustan sobre todo a la Administración, cabe preguntarse con qué países quiere medirse España en lo que a costes laborales y salarios en el sector del transporte internacional se refiere.

El salario bruto de un conductor de transporte internacional español es de 1.657 euros al mes, de los que un 36,6%, un total de 606 euros, corresponden a impuestos y gravámenes fiscales que deben abonar empresarios y trabajadores, según un estudio elaborado por el CNR francés.

De acuerdo con los datos de dicho informe, el salario bruto de un conductor español es muy inferior al de un conductor en Alemania, establecido en 2.664 euros de los que el 25,43% corresponden a contribuciones a la Administración, Francia (2.478 euros y una contribución del 30,67%), Italia (2.441 euros y 35,9%), Bélgica (2.619 euros y 51,61%) y Luxemburgo, con un salario bruto de 3.309 euros de los que sólo el 15,3% es percibido por la Administración.

300 euros en Bulgaria 

Sin embargo, los costes laborales en España duplican, triplican o incluso cuadruplican a los de otros países europeos. Los salarios brutos en Portugal y Eslovenia se sitúan en el entorno de los 950 euros, con un 28,5% y un 16,1%, respectivamente, de carga impositiva.

Lejos de estas cifras se encuentran los salarios de los países de Europa del Este, donde las empresas se deslocalizan poniendo cada vez más en práctica, según las asociaciones de transporte, el conocido como «dumping social».

Un conductor de transporte internacional en Polonia, país que lidera el cabotaje a nivel europeo, percibe 602 euros al mes. En Hungría y la República Checa, los conductores perciben unos 540 euros mensuales, más que los que perciben los lituanos, unos 480 euros, y los profesionales de Bulgaria, donde perciben 300 euros al mes. Todo ello sin contar las cargas fiscales, que estriban entre el 20% y el 35% en estos países.