Desde el inicio de la crisis del coronavirus, el trabajo de los conductores profesionales ha adquirido tintes heroicos al tener que abastecer al resto de la sociedad sin apenas medidas de seguridad y sin accesos a servicios mínimos como aseos, duchas o cafeterías.

En este tiempo, las administraciones han tratado de paliar las innumerables dificultades a las que se enfrentan, pues se ha eximido al sector del cumplimiento de ciertos aspectos del reglamento de tiempos de conducción y descanso, se ha publicado una Orden para favorecer el acceso a servicios necesarios en carretera, y se ha permitido su entrada en hoteles y apartamentos turísticos para acceder a duchas y aseos.

También se han ampliado los plazos para renovar permisos de conducir y otros certificados, se ha posibilitado que los talleres puedan dar servicio al sector y se han prorrogado los plazos de las ITV. Asimismo, se han suprimido las restricciones al tráfico de camiones en Cataluña, País Vasco y el resto del territorio nacional.

Sin embargo, según denuncian desde la CETM, la N-232 sigue restringida a su paso por La Rioja para los vehículos de cuatro o más ejes. Esto supone un auténtico «sinsentido que solo responde a una falta de voluntad política«.

El hecho de que no se permita al tráfico pesado utilizar esta carretera durante el estado de alarma hace que los conductores se vean obligados a recorrer más kilómetros, permaneciendo más tiempo en sus camiones. Además, la obligatoriedad de circular por la AP-68 imposibilita también el acceso a las escasas áreas de descanso tan importantes durante esta crisis.

Descenso del tráfico

Los transportistas denuncian esta situación es «contraria a toda lógica«, pues desde el 14 de marzo apenas circulan vehículos por la N-232. Por tanto, el objetivo de esta restricción, que es descongestionar el tráfico, se consigue sin necesidad de implementar esta medida.

La propia DGT se escuda en que los flujos de tráfico pesado en la AP-68 se han reducido solamente un 30%, por lo que el volumen de vehículos sigue siendo significativo y una flexibilización de las condiciones de acceso a la N-232 podría traducirse en un trasvase importante de tráfico.

Sin embargo, según otros datos que ofrece diariamente, el tráfico ligero ha descendido en un 81,87% respecto a 2019 y el tráfico pesado un 37,35%. En cualquier caso, desde la CETM indican que el sector continuará prestando sus servicios con profesionalidad, pese a «las dificultades que, carentes de todo sentido, se empeñan en mantener determinadas administraciones«.

En este sentido, remarcan que las administraciones no han accedido tampoco a flexibilizar la medida para facilitar el abandono de la autopista en la salida más cercana al destino en el sentido de la marcha.