A la espera de que las cifras oficiales pongan el detalle, cada vez empresas de transporte empiezan a detectar una guerra de precios que ha acabado de estallar a medida que la crisis iba generando un exceso de oferta, como se veía venir desde finales del primer trimestre de 2020.

Según Fenadismer, «grandes empresas cargadoras y operadores logísticos están imponiendo a los transportistas trabajar en condiciones económicas precarias con total impunidad, percibiendo por sus servicios prestados contraprestaciones económicas que no sólo no permiten obtener una mínima rentabilidad, sino que ni siquiera llevar a cubrir los costes directos del servicio».

A tenor de los cálculos de la asociación empresarial podrían estar «produciéndose en algunos casos bajas temerarias de hasta un 50%, que encima se agravan por la falta de retornos para regresar a sus lugares de residencia por el desajuste entre oferta y demanda de la mercancía a transportar».

En este sentido, Fenadismer señala cotizaciones de servicios entre la ciudad italiana de Bolinia y Huesca, para llevar 24 toneladas por 600 euros, lo que supone pagar el kilómetro recorrido a tan sólo 43 céntimos, así como viajes de Barcelona a León, or un precio de 500 euros, esto es, 61 céntimos por cada kilómetro hecho.

Ante estas situaciones, la patronal pide «el establecimiento de los controles necesarios en el mercado que evite las situaciones de dumping empresarial, de tal modo que todo aquel que participe lo haga en condiciones económicas tales que no supongan su ruina o su quiebra segura».

Al mismo tiempo, insisten en «su reivindicación de establecer un sistema que garantice que los transportistas perciban un precio mínimo que le permita al menos cubrir sus costes, sancionando en caso contrario aquellas conductas que induzcan a incumplir dichos objetivos».