Schneider Electric ha presentado en la Facultad de Náutica de Barcelona de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) la solución ShoreBoX, una herramienta que permite conectar los buques a la red eléctrica del puerto mientras están amarrados.

Esta solución ofrece la posibilidad de apagar los motores durante la estancia en el puerto, con lo que se consigue la eliminación total de las emisiones de la embarcación, incluidas las de CO2, además de suprimir el ruido y las vibraciones.

La ShoreBoX  es una solución patentada basada en una arquitectura modular integrada en un contenedor metálico estandarizado para maximizar la facilidad de instalación y su puesta en marcha. El tipo y el número de módulos dependen de la infraestructura del puerto, de los requisitos de potencia y de la conversión de frecuencia necesaria.

Se trata de un sistema llave en mano 100% integrado y movible, que queda instalado y operativo en menos de siete meses desde la fecha del pedido, y que se adapta a todo tipo de puertos y buques.

Según calcula la multinacional francesa, un barco que utiliza esta solución puede ahorrar anualmente el CO2 equivalente a 2.500 coches.

Esta innovadora solución ya se aplica en puertos como el de Los Ángeles, Tánger y Casablanca (Marruecos), y está siendo instalada en otros como el de Riga (Letonia) y Kalibaru (Djakarta, en Indonesia).

El reto de la reducción de emisiones

El tráfico marítimo cada vez es mayor y más del 90% del transporte global de bienes se hace hoy por vía marítima. Esto provoca que se concentre un gran volumen de emisiones contaminantes en las zonas portuarias.

Para reducir estas emisiones y sus riesgos para la salud pública, la Organización Marítima Internacional (IMO, en sus siglas en inglés) ha incluido el anexo VI a la convención internacional MARPOL, ratificada por la mayoría de países del mundo que tienen línea costera.

El nivel máximo de emisiones de SOx permitido actualmente se sitúa en el 4,5%, pero está previsto que disminuya gradualmente hasta 0,5% en 2020.  La Unión Europea ha ido más allá y, desde el 1 de Enero de 2010, establece un límite del 0,1% para los buques amarrados durante más de dos horas en un puerto europeo.