Un estudio elaborado por el Think Tank Movilidad de la Fundación Corell concluye que la introducción de vehículos de 44 toneladas en España ofrece más problemas que ventajas.

El trabajo estima que estas composiones podrían alcanzar como máximo un 24,14% de las toneladas totales transportadas y un 16,5% de las toneladas-kilómetro totales que se hacen ahora, e incluso captaría un 2% de las toneladas-kilómetro del ferrocarril.

De igual manera, el análisis estima que habría que modificar la geometría de las vías, el diseño de túneles y los aparcamientos, aunque el impacto más importante será en el desgaste de los firmes, que sería desde un 35% a un 50% superior al de los vehículos de 40 toneladas, lo que, a su vez, aumentará los costes de mantenimiento entre los 75€/km y los 2.150 €/km.

Por otro lado, la introducción de las 44 toneladas supone un aumento de productividad de un 0,0025 €/t-km, que, según ñlos autores, beneficiará directamente a los cargadores, a costa de un aumento de los costes por vehículo, de alrededor de 0,035 €/km, que repercute negativamente en los transportistas.

De igual modo, se señala una modificación de los costes externos producidos por las emisiones de efecto invernadero por el uso de estas combinaciones, debido al menor consumo de combustible.

En consecuencia, el trabajo considera que la eficacia de estos vehículos se encuentra limitada por la imposibilidad de aplicarla al transporte internacional dentro de la UE, lo que haría necesaria una normativa europea común.