Ante el rápido aumento de las sanciones y las dificultades logísticas existentes en lo que se refiere al aprovisionamiento de piezas, Stellantis ha tomado la decisión de suspender su producción en la planta rusa de Kaluga, dedicada al ensamblaje de modelos comerciales de Peugeot, Citroen y Opel.

De este modo, el fabricante, que ha dejado dejado claro que condena la violencia y apoyará todas las acciones necesarias para restituir la paz, pretende garantizar el cumplimiento de las sanciones impuestas a Rusia y proteger a sus empleados.

Con esta decisión, se suma además a otras compañías del sector, como Bridgestone, Renault, Volkswagen, General Motors o Harley-Davidson, entre otras, que también han adoptado este tipo de medidas en el país como respuesta al conflicto con Ucrania.

Cabe recordar que en el caso de la planta de Kaluga, el fabricante controla el 70%, mientras que el 30% está en manos de Mitsubishi, que hace unos días confirmaba también la paralización de su actividad ante los problemas de suministro, las dificultades para la exportación y otras cuestiones de tipo logístico.

 

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