Una década después de la presentación oficial del Volvo FMX, el modelo no ha dejado de evolucionar y de demostrar su capacidad para enfrentarse a condiciones adversas.

Desarrollado específicamente para la industria de la construcción, se hizo muy popular entre los operadores de transporte y los conductores. Antes de su lanzamiento, se venían utilizando diferentes variantes del FM y el FH para esta industria, pero los clientes demandaban algún modelo específico más ajustado a las necesidades del sector.

De su primera versión, destacaba su diseño exterior moderno y robusto, además de su funcionalidad. Incluía un fuerte enganche de remolque, protección para los faros, nuevos escalones antideslizantes y una práctica escalera.

A ello hay que añadir el parachoques de acero de tres piezas, esquinas de 3 mm de espesor, una placa de protección sólida del cárter y una barra protectora. Tres años más tarde, llegó una nueva versión, cuya cabina había sido modificada y en la que se habían rediseñado todos los componentes de la estructura frontal.

Era una solución aún más robusta para entornos de construcción desafiantes. La nueva suspensión neumática aumentó la distancia al suelo en 300 mm, y el enganche de remolque ahora podía arrastrar hasta 32 toneladas.

Conducción fácil y segura

Destaca también la Dirección Dinámica, otra innovación técnica que hacía posible conducir un camión con el mínimo esfuerzo, al combinar la dirección asistida hidráulica convencional con un motor eléctrico regulado electrónicamente instalado en el mecanismo de dirección.

A bajas velocidades, hace que la dirección sea fácil y precisa, y elimina la tensión en los brazos y hombros del conductor, lo que significa una mayor seguridad y un menor riesgo de lesiones laborales.

Por último, en 2016 llegó una nueva revolución para este modelo, la caja de cambios I-Shift, que permite que el vehículo se maneje en terrenos difíciles y montañosos con altos niveles de productividad y comodidad. Al funcionar con marchas muy cortas, el camión puede arrancar con cargas de hasta 325 toneladas y los operadores pueden conducir a velocidades tan bajas como 0,5 km por hora.