El transporte español cree que el horno de la crisis sanitaria no está para el bollo de las 44 toneladas y que mucho menos lo estará en la nueva e incierta etapa que se abrirá cuando se consiga superar lo más duro de la pandemia.

En respuesta a la propuesta de la Alianza por la Competitividad de la Industria Española para introducir los vehículos pesados de 44 toneladas en España, CETM acusa a sus integrantes de pasar por alto «las consecuencias que acarrearía esta medida para el sector del transporte de mercancías por carretera».

Por su parte, la confederación estima «que las soluciones para salir de esta crisis pasan por la consecución de acuerdos globales que salvaguarden el empleo en todos los sectores» y defiende que «no existen estudios fidedignos, a pasar de lo que indica la Alianza por la Competitividad, de los que se pueda cuantificar las mejoras medioambientales que supondrían las 44 toneladas».

Amplio incremento de costes

En cambio, CETM considera «que esas cuatro toneladas suplementarias provocarían un grave deterioro de las infraestructuras, así como un amplio incremento de costes para la adquisición de camiones más potentes, que tendrían un mayor consumo de combustible -y por tanto, contaminarían más- y de neumáticos, por no hablar de su negativa repercusión en la seguridad vial».

Así mismo, desde el punto de vista humano, la organización empresarial de transporte calcula que «el paro se cebaría en los miles de conductores que deberían abandonar forzosamente la profesión».

Para CETM, «el transporte de mercancías por carretera es un sector débil y atomizado, que sufre desde hace tiempo las subastas de cargas a la baja, a precios irrisorios y con plazos de pago abusivos» y acusa a los cargadores de «no interesarles la mejora de las condiciones de trabajo de nuestros conductores».