LazaroRamon GSE
Director comercial de GSE España
Director Comercial de GSE España

¿Por qué España es un hub estratégico para Europa?

España refuerza su posición como hub logístico europeo gracias a su ubicación geoestratégica, red de infraestructuras competitiva y crecimiento industrial, en un contexto de transformación energética y reindustrialización.
18/02/2026 a las 9:25 h

En un contexto europeo marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro, la transición energética y la reindustrialización, España se ha convertido en una realidad logística de primer orden. De cara a 2026, este territorio reúne una combinación excepcional: ubicación geoestratégica, infraestructuras maduras, capacidad de desarrollo industrial y un ecosistema cada vez más alineado con la sostenibilidad y la digitalización.

La primera ventaja es evidente: la posición geográfica. España es la puerta natural entre Europa, África y América Latina, y un nodo clave en las rutas marítimas este-oeste. De hecho, cuatro de sus puertos, Algeciras, Valencia y Barcelona, se sitúan entre los más relevantes del continente.

Infraestructuras y mercado logístico en expansión

En conjunto, el sistema portuario español mueve 557,8 millones de toneladas anuales (Puertos del Estado, 2024), lo que convierte a España en uno de los grandes hubs marítimos de la Unión Europea y en un aliado estratégico para operaciones de import-export y short sea shipping.

A esta fortaleza se suma una red de infraestructuras logísticas altamente competitiva. España cuenta con más de 15.000 km de autopistas y autovías, una de las redes ferroviarias de alta velocidad más extensas del mundo y una creciente apuesta por el transporte intermodal.

El país combina puertos clave, con 15.000 km de autovías y una fuerte demanda logística.

En el ámbito inmobiliario, el mercado logístico superó en 2024 los 2,5 millones de m² contratados, un incremento superior al 20% respecto a 2023, con Madrid, Barcelona y el eje Valencia-Zaragoza como grandes polos, pero con un crecimiento cada vez más equilibrado hacia zonas secundarias que ganan atractivo por costes y disponibilidad de suelo.

Industria, sostenibilidad y nuevos estándares

El factor industrial es otro pilar clave. España es el segundo fabricante de automóviles de Europa y está acelerando su reposicionamiento hacia sectores de mayor valor añadido: agroindustria avanzada, farmacéutico, tecnología, energías renovables y, muy especialmente, centros de datos.

La combinación de disponibilidad energética, conectividad y talento está atrayendo inversiones en infraestructuras críticas que requieren naves técnicas, seguras y altamente especializadas.

Por otro lado, observamos un cambio de paradigma en la forma de construir y operar activos logísticos e industriales. Hoy, los inversores y operadores exigen edificios flexibles, eficientes y alineados con criterios ESG. La reducción de la huella de carbono, el uso de materiales de menor impacto, la optimización energética o la integración de soluciones digitales ya no son elementos diferenciales: son requisitos de entrada.

En este terreno, España parte con ventaja gracias a un marco normativo cada vez más exigente y a una cadena de valor —ingeniería, construcción y operación— con un alto grado de especialización.

Además, los costes de desarrollo y operación siguen siendo más competitivos que en otros mercados europeos, pero sin renunciar a estándares técnicos y de calidad equiparables. Esto permite a las compañías escalar operaciones, acercar inventarios a los mercados finales y reducir riesgos en un entorno global volátil.

En este contexto, el reto para los promotores y desarrolladores será acompañar la expansión del comercio y de la industria con infraestructuras adaptadas a las nuevas exigencias operativas. La capacidad de transformar cada metro cuadrado en eficiencia y ventaja competitiva será determinante para consolidar a España como referente europeo en el diseño y construcción de la logística del futuro.

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