SanMartinMariaJavier OGARANZO
Socio Director en Ogaranzo, Consejero Independiente y Profesor

Recarbonización del sector del automóvil en Estados Unidos

Trump elimina normas de emisiones 2012-2027, frenando la descarbonización y reabriendo tensiones comerciales en el automóvil.
15/02/2026 a las 22:49 h

El pasado jueves Donald Trump declaraba; “Con efecto inmediato, ponemos fin a todas las normas sobre emisiones ecológicas impuestas innecesariamente a los modelos de vehículos y motores entre 2012 y 2027 y más allá”. Añadía además que eso suponía “la mayor acción de desregulación en la historia estadounidense”.

De facto esto supone una victoria para los defensores de los motores de combustión, una derrota para el proceso de descarbonización estadounidense y su efecto sobre su economía como iremos viendo es dudoso.

Aún es muy pronto para valorar todos los efectos de esta medida, pero algunos de los probables efectos serían llos siguientes.

Freno global a la descarbonización

Especialmente si otros países productores de coches siguen a Estados Unidos y también eliminan las restricciones a las emisiones al sector de automóvil. Esto sin duda sería un duro golpe para la descarbonización global.

Parón en la innovación de la industria USA del automóvil

Nadie sigue a Estados Unidos con esta medida y el resto de los fabricantes mantienen sus planes sin cambios, ese escenario probablemente frenará de manera inmediata la innovación de la industria del automóvil estadounidense y no la de sus competidores, lo que podría dejarla fuera de la competición global.

En este contexto se podrían entender las noticias de esta semana en las que Tesla indicaba que iba a abandonar la producción de varios de sus modelos eléctricos para concentrar recursos en la producción de robots humanoides.

Fragmentación del mercado del automóvil global

Estados Unidos da marcha atrás en sus planes de descarbonización de la industria del automóvil, esto supondrá seguir usando infraestructuras casi amortizadas y sin duda abaratar sus vehículos, ya se habla de reducciones de precios por automóvil entre dos y tres mi dólares.

Cómo ni Europa, ni China van a seguir a USA en esta decisión esto de facto obligará a los grandes fabricantes mundiales a gestionar dos carteras de productos diferentes una para USA y los mercados que le sigan y otra para el resto, lo que reducirá las economías de escala industriales e incrementará los gastos de marketing de esos fabricantes.

El objetivo principal de esta acción desregulatoria es frenar el crecimiento de importaciones de vehículos chinos en USA.

A pesar de ello los fabricantes tradicionales obtienen un respiro financiero al no tener que invertir ya miles de millones en sistemas de post-tratamiento o electrificación y los nuevos fabricantes, en especial los chinos verán disminuir, incluso caer, su ritmo de crecimiento de ventas.

Sin embargo, la estrategia es arriesgada y es muy probable que sea “pan para hoy y hambre para mañana”.

¿Nueva batalla arancelaria?

Seguramente la desregulación no vendrá sola, sino que vendrá acompañada de medidas arancelarias también, por ejemplo en la UE esos coches americanos tendrán que pagar tasas más elevadas de ajustes en frontera por carbono (CBAM) y seguramente aranceles de represalia que auguran una nueva guerra comercial en el automóvil.  

Y como el objetivo principal de esta acción desregulatoria es frenar el crecimiento de importaciones de vehículos chinos en USA, seguro que antes o después China tomará algún tipo de medida por su parte.

Efectos a largo plazo

La Casa Blanca defiende un ahorro de al menos 2.400 dólares por vehículo, pero en el largo plazo este beneficio se verá neutralizado por mayores costes de combustible debidos a la menor eficiencia y mayores gastos en salud por el aumento de emisiones perjudiciales en la atmósfera que incrementaran mucho los casos de asma y muertes prematuras por problemas respiratorios en los Estados Unidos.

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