Un nuevo estudio elaborado por el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón de la Universidad de Zaragoza y presentado por Crecemos ha concluido que los combustibles renovables, como los biocombustibles y los e-fuels, presentan emisiones netas cero de dióxido de carbono en su fase de utilización.
El estudio demuestra que el CO₂ liberado durante la combustión ya ha sido previamente capturado, bien por la biomasa en el caso de los biocombustibles, o directamente del aire mediante tecnología de captura directa en los e-fuels. Esto significa que, a diferencia de los combustibles fósiles, su uso no añade carbono adicional a la atmósfera. La investigación, por tanto, valida el principio de ciclo cerrado de carbono reconocido por la comunidad científica y respaldado por la normativa europea.
En el caso de los biocombustibles, se producen a partir de materia orgánica renovable que fija el CO₂ durante la fotosíntesis, y al utilizarse liberan el mismo carbono que capturaron, resultando en emisiones netas cero. Por su parte, los combustibles sintéticos se fabrican con hidrógeno procedente de energía renovable y CO₂ extraído del aire, y la liberación de carbono durante la combustión coincide con la cantidad previamente capturada, generando un ciclo cerrado similar.
El estudio resalta la diferencia de estas opciones con los combustibles fósiles, que liberan carbono acumulado durante millones de años, aumentando la concentración de CO₂ en la atmósfera. Al mismo tiempo, los resultados reconocen a los combustibles renovables como una herramienta esencial y ya disponible para la descarbonización de todos los segmentos del transporte, especialmente en sectores difíciles de electrificar, como la aviación, el transporte marítimo y el transporte pesado por carretera.