Los errores humanos suponen el mayor riesgo de seguridad vial, con un 95% de los siniestros, según refiere esta semana la Iru.
Ante esta realidad, las ayudas tecnológicas ofrecen nuevas capacidades de asistencia a la conducción para reducir cualquier factor humano.
Según un estudio del Departamento de Ciencias de la Computación y Laboratorio de Diseño de la Escuela de Ingeniería Jacobs de UC San Diego, la formación personalizada es el método más eficaz para mejorar las técnicas de conducción, especialmente si se combina con sistemas tecnológicos de alerta en la cabina y de autoevaluación.
Formación asistida por IA
Como consecuencia, el trabajo recomienda sesiones breves y regulares de formación presencial con programas flexibles y variados para atender tanto a conductores de alto riesgo como a conductores nuevos y experimentados, y asistidos con sistemas basados en inteligencia artificial.
De manera particular, la IA permite cribar los perfiles de los conductores para ofrecer formación personalizada y adaptada para mejorar aquellos aspectos más vulnerables en cada caso.
A su vez, en la conducción las herramientas de IA aportan una mayor seguridad en cuanto a detección proactiva de riesgos y alertas en tiempo real.