La huelga de estibadores en Avilés tensiona la operativa portuaria y amenaza la cadena logística regional

La segunda jornada de huelga de los estibadores del Puerto de Avilés se salda sin avances, con seis buques pendientes de descarga y creciente incertidumbre para la logística industrial asturiana.

El colectivo de los estibadores ha anunciado diez jornadas de huelga, con movilizaciones hasta el día 20 y nuevas convocatorias del 23 al 27 de febrero.
El colectivo de los estibadores ha anunciado diez jornadas de huelga, con movilizaciones hasta el día 20 y nuevas convocatorias del 23 al 27 de febrero.

El conflicto laboral en el Puerto de Avilés ha entrado en su segunda jornada sin avances entre sindicatos y patronal, con paros intermitentes de los 41 estibadores que reclaman frenar la disolución del Centro Portuario de Empleo (CPE). La protesta ha coincidido con la presencia de seis buques atracados en los muelles, lo que ha incrementado el impacto sobre la operativa portuaria diaria y la planificación de cargas y descargas.

Los trabajadores sostienen que la desaparición del CPE, la bolsa de empleo de la que dependen las cinco consignatarias del puerto, podría deteriorar sus condiciones laborales y abrir la puerta a regulaciones futuras si son subrogados a empresas con menor volumen de actividad. La preocupación se centra en la estabilidad del empleo portuario y en el equilibrio entre consignatarias con diferente carga de trabajo.

Por su parte, la Asociación Patronal de Empresas Estibadoras de Asturias mantiene que la propuesta empresarial garantiza la subrogación del 100% de la plantilla con mantenimiento íntegro de derechos y condiciones laborales. Las empresas consideran que la integración directa en las compañías favorecería una mayor especialización profesional y una mejora organizativa, reforzando la eficiencia operativa del puerto ante las demandas de los clientes industriales.

Paros intermitentes y efectos en la cadena logística

La huelga se desarrolla mediante paros alternos de una hora en todas las franjas horarias, una fórmula que, según los trabajadores, busca minimizar el desabastecimiento y mantener los servicios mínimos de seguridad. No obstante, este esquema duplica tiempos en las tareas de carga y descarga, lo que introduce retrasos acumulativos en la rotación de buques y en la salida de mercancías hacia la red de transporte por carretera.

El conflicto por la disolución del CPE mantiene paros intermitentes hasta el 27 de febrero.

El colectivo ha anunciado diez jornadas de huelga, con movilizaciones hasta el día 20 y nuevas convocatorias del 23 al 27 de febrero. La continuidad del conflicto añade presión sobre el tejido industrial asturiano, altamente dependiente del tráfico portuario para el suministro de materias primas y la expedición de productos, generando tensiones en la planificación de flujos logísticos regionales.

Los estibadores defienden el mantenimiento del modelo vigente desde los años ochenta y reclaman, además, una ampliación de plantilla que permita atender descansos reglamentarios con mayores garantías de seguridad. Argumentan que la reorganización propuesta podría derivar en expedientes de regulación de empleo si la actividad no se distribuye de forma equilibrada entre consignatarias, afectando a la seguridad laboral y operativa.

Incertidumbre para transporte e industria

El Puerto de Avilés canaliza tráficos estratégicos para la industria siderúrgica, energética y agroalimentaria del entorno, por lo que cualquier incidencia tiene impacto directo en la cadena de suministro y en la programación de camiones y operadores logísticos. La coincidencia de seis buques en puerto durante la jornada de paro ha amplificado la afectación respecto al primer día de huelga, cuando solo había dos embarcaciones pendientes de descarga.

Desde el punto de vista empresarial, las estibadoras sostienen que la integración plena de los trabajadores permitiría responder con mayor eficacia a los niveles crecientes de cualificación técnica y exigencia de eficiencia que demandan los clientes. Sin embargo, el bloqueo negociador mantiene en suspenso una solución que resulta clave para asegurar la continuidad de la actividad logística en uno de los principales nodos portuarios del Cantábrico.

Para el sector del transporte por carretera, la prolongación del conflicto puede traducirse en ajustes de rutas, demoras en recogidas y entregas y mayor presión sobre almacenes intermedios, en un contexto en el que la fiabilidad portuaria es un factor determinante para la competitividad industrial.

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