La Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz ha descartado trasladar a un vertedero los restos de hormigón y pétreos de la obra de la Ordenación del Muelle Ciudad, optando por su reciclaje y reutilización para fabricar la zahorra artificial que irá bajo los nuevos pavimentos.
Se trata de un material de granulometría continua y excelente capacidad portante que se obtiene habitualmente por machaqueo de roca natural. En el caso de la ciudad de Cádiz, suele provenir de las montañas calizas que están alrededor de Arcos de la Frontera, a unos 80 km.
Para su producción, se arranca el material de la montaña mediante voladuras, para después repicarlo con martillos hasta obtener piezas que entren en los molinos, machacarlo en esos molinos, cargarlo en camiones y transportarlo hasta Cádiz. Todas estas operaciones conllevan ingentes cantidades de emisiones de CO2 y el consumo de recursos naturales que no se regeneran.
Por ello, la Autoridad Portuaria considera que estos escombros no son un residuo, sino una oportunidad de ahorrar recursos naturales y reducir las emisiones mediante el reciclado in situ del material para conseguir la zahorra artificial que se necesita para los nuevos pavimentos. En este sentido, con el objetivo de minimizar el transporte es necesario que el material se acopie cerca de la zona de obra, se machaque de forma controlada, se clasifique y se coloque de nuevo, una vez que estén todos los servicios subterráneos instalados.
El puerto favorece así la construcción sostenible, reduciendo las emisiones de CO2, y disminuyendo el consumo energético y de recursos naturales al dar una nueva vida a los áridos del hormigón, en línea con su compromiso con la sostenibilidad y la gestión eficiente de las infraestructuras.