Las empresas del sector de la logística y el transporte vienen demostrando desde hace años un fuerte compromiso con la sostenibilidad, un valor en alza tanto por el ahorro que supone y los beneficios que les reporta, como por la necesidad de satisfacer las necesidades de un cliente cada vez más preocupado por estas cuestiones.

El verdadero reto de este tipo de inversiones está en poder conseguir resultados en un plazo razonable con la implantación de este tipo de soluciones sostenibles sin que esta apuesta merme su competitividad o rentabilidad.

Es el caso de las flotas de vehículos de cero o bajas emisiones, cuya inversión inicial supone en ocasiones un freno para los operadores. Por ello, es tan importante que a través de las propias normativas en el ámbito urbano se de la seguridad jurídica necesaria a las empresas.

La inversión necesaria en flotas de bajas emisiones supone a veces un freno para los operadores, preocupados por la falta de claridad respecto a los nuevos combustibles”.

Ello requiere una mayor armonización entre las diferentes administraciones para tratar de ofrecer un marco claro a los actores del transporte y la logística. En esta línea, la falta de claridad respecto a los nuevos combustibles que se consolidarán y las normas que puedan establecerse en este ámbito, ha retrasado en gran medida las decisiones de inversión.

Otro punto clave es el desarrollo de infraestructuras de recarga en número suficiente para responder a las necesidades de los operadores, y situadas en los puntos clave de las principales rutas de transporte.

En el caso de la distribución urbana, donde las necesidades de autonomía son menores, la solución pasa en muchos casos por la instalación de estos puntos de recarga en las propias sedes de las empresas, de modo que los vehículos puedan cargarse al terminar la jornada y estar listos de nuevo para el siguiente turno.

También son muchas las que están optando ya por habilitar centros de distribución en los centros de las ciudades para facilitar las entregas de última milla y contribuir a la reducción de las emisiones.

Nuevos límites de emisiones

A pesar de las dificultades existentes para hacer el cambio hacia una logística o transporte de cero emisiones en la situación de incertidumbre actual, Europa no espera. A través del plan ‘Fit for 55’, se establecerán nuevos objetivos de emisiones en función del tipo de vehículo.

Para las furgonetas, el objetivo actual se sitúa en una reducción del 31% para 2030. Sin embargo, se ha presentado una nueva propuesta para endurecerlo, llegando a una disminución del 50% para dicha fecha y a la eliminación total de las emisiones de CO2 de cara a 2035, lo que en la práctica supondría la prohibición de la venta de motores de combustión interna en toda la UE.

Por su parte, los objetivos de reducción para los camiones se sitúan en este momento en un 30% para 2030. No obstante, desde Acea apuntaban en el último trimestre de 2021 que diez países comunitarios no cuentan aún con un punto de recarga cada 100 kilómetros en las carreteras principales, y de hecho solamente cuatro tienen más de diez puntos en cada tramo.

Las nuevas Zonas de Bajas Emisiones deberán estar listas antes de 2023.

Zonas de Bajas Emisiones

En España, uno de los proyectos más destacados del Gobierno para impulsar la descarbonización es el correspondiente a las Zonas de Bajas Emisiones.

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética establece que los municipios de más de 50.000 habitantes, los territorios insulares y los municipios de más de 20.000 habitantes que superen los valores límite de contaminantes deberán contar antes de 2023 con zonas de bajas emisiones.

El Ministerio para la Transición Ecológica abría en abril el periodo de información pública del proyecto de Real Decreto que regula estas ZBE, con fecha de finalización prevista el 13 de mayo.

En él, se recoge la jerarquía por modos de transporte que debe cumplirse a la hora de diseñar las medidas, entre las que se incluyen las restricciones de acceso, circulación y aparcamiento de vehículos según su potencial contaminante.

Diez países comunitarios no cuentan con un punto de recarga cada 100 kilómetros en las carreteras principales, y solamente cuatro tienen más de 10 por tramo”.

Ayudas a la descarbonización

Por su parte, en esta primavera de 2022  el Ministerio de Transportes ha publicado una convocatoria de ayudas dirigida a empresas con el fin de digitalizar y descarbonizar el transporte de mercancías.

Financiadas con cargo a los fondos europeos NextGenerationEU, incluyen una partida de 56,5 millones de euros para fomentar un transporte por carretera seguro, sostenible y conectado.

El objetivo es impulsar la construcción y mejora de zonas de aparcamiento seguras, y la implatantación de una infraestructura de abastecimiento de combustibles alternativos para vehículos pesados.

Asimismo, se promoverá la instalación de Servicios Inteligentes de Transporte para el sector de carreteras en concesiones de autopistas de peaje, y la renovación o adecuación de medios y maquinaria para conseguir pavimentos sostenibles.