Suele decirse que lo difícil no es llegar a la cima, sino mantenerse allí. Superado el umbral de los 1.000 millones de euros en inversión inmologística durante 2017, el presente 2018 parece, a tenor de los registros que se van conociendo, hasta septiembre se ha alcanzado un volumen de alrededor de 1.100 millones de euros, lo que ha supuesto un aumento de un 43% respecto a la cifra registrada en el mismo periodo de 2017.

De igual modo, y dado que no ha podido recogerse más información de los últimos meses, por el cierre de la presente edición, según un reciente informe de CBRE, la contratación habría alcanzado los 1.385.000 m² hasta septiembre de 2018.

Más en detalle, Madrid ha registrado una contratación de 632.000 m², prácticamente al mismo nivel de hace un año, mientras que Barcelona ha alcanzado hasta septiembre una contratación de 483.000 m², un 53% más que en el mismo período del anterior ejercicio.

De igual modo, otras zonas también cuentan con buen comportamiento inversor, con Valencia, Zaragoza y Sevilla a la cabeza, con datos de contratación logística de 138.800 m², 58.800 m², y 42.00 0m², respectivamente.

Hay vida más allá de Madrid y Barcelona

En todo caso, ante la falta de espacio de calidad disponible en las principales áreas de actividad logística, como Madrid y, sobre todo, en Barcelona, los inversores siguen a sus clientes en su expansión hacia otras áreas geográficas que empiezan a despertar gran interés.

Además de Aragón y del eje que forman las dos grandes capitales andaluzas, Sevilla y Málaga, se ha unido en el último ejercicio el interés que despierta en el sector inversor y de desarrollo de inmuebles logísticos la Comunidad Valenciana, una zona que presenta un gran potencial de crecimiento.

En términos generales, la fuerte actividad que registran los operadores logísticos en España marca también un fuerte nivel de actividad en el desarrollo de suelo para inmuebles, lo que atrae inversión procedente tanto nacional como internacional. Sin embargo, el fuerte crecimiento, que parece asegurado para los próximos meses, salvo que se produzca algún cambio drástico de tendencia, también aparece en horizonte ciertos nubarrones que podrían modificar el pronóstico.

En primer lugar, la presión sobre las rentas ya empieza a notarse, dada la falta de suelo y de stock de calidad para hacer frente a las nuevas necesidades que marca el comercio electrónico. Así mismo, la tendencia asentada a un incremento del precio del suelo podría tener repercusiones sobre las rentabilidades a medio plazo, en un segmento cuyos clientes, además, son muy sensibles a precios.

Mientras tanto, y con la vista puesta tanto en las continuadas necesidades de suelo como en la necesidad de renovar el stock de inmuebles logísticos, parece que el buen ritmo está asegurado, con lo que ahora empieza lo verdaderamente difícil: mantenerse en la cima.

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