Amazon tiene previsto empezar a cobrar envíos de alimentación para los usuarios de su servicio de suscripción en los Estados Unidos que no alcancen los 150 dólares, equivalentes a 138,16 euros al cambio, a partir del próximo 28 de febrero.

Así pues, el e-tailer ha fijado tres escalones de abonos en función del gasto que se realice en productos de alimentación para proceder a la entrega domiciliaria de los pedidos.

Con esta medida, dada a conocer por Bloomberg a partir de una comunicación enviada a los clientes de su servicio Prime, la compañía estadounidense buscaría ajustar costes y adaptarse a un entorno con menos compras on-line.

Este paso supone un nuevo avance hacia una nueva e incipiente etapa en la que los envíos a domicilio podrían dejar de ser gratis, una práctica que muchos expertos consideran inviable tanto desde el punto de vista económico, como desde el plano operativo.

De igual manera, este cobro marca un cambio de gran calado en la estrategia comercial de Amazon, que hasta ahora se había concentrado en dinamizar el mercado del comercio electrónico con envíos gratuitos y cada vez más rápidos, apoyándose en un amplio despliegue tecnológico y una gran cobertura logística que le han permitido rentabilizar hasta cierto punto volúmenes gigantescos.