Los buques construidos a partir del 1 de enero del presente 2016 que quieran navegar por las áreas ECAs de Norteamérica y los puertos estadounidenses de El Caribe deberán cumplir la norma de emisiones de Nivel III establecida por la Organización Marítima Internacional.

Recogida en el Convenio Marpol, la nueva norma obliga a todo motor diésel marino que se instale en un nuevo buque a que reduzca un 70% las emisiones de óxidos de nitrógeno con respecto al Nivel II, mientras que supone una disminución del 80% en las emisiones de azufre en comparación con el Nivel I.

La directiva excluye del cumplimiento a los nuevos buques en construcción a los que ya se les haya colocado la quilla, así como aquellos buques con una potencia menor a los 750 kW que demuestren ante la administración correspondiente la imposibilidad de cumplir la norma.

La falta de cumplimiento de estos requisitos será considerada una violación de la Ley de Prevención de Contaminación de Buques, pudiendo acarrear sanciones al operador de hasta 25.000 dólares por día navegado.  

El número de buques que cumplen los requisitos del Nivel III ha pasado de 74 a comienzos de 2005 a más de 300 a principios de diciembre de 2015, pero sigue siendo una proporción muy pequeña de la flota mundial, de sólo el 0,4%.