El gobierno austriaco ha reforzado sus controles contra el dumping social en el transporte por carretera este mes de septiembre, al implantar una ley similar a las ya propuestas por Francia y Alemania para obligar a los transportistas extranjeros que paguen a sus conductores el salario mínimo establecido en el territorio.

Si bien esta norma «no supone nada nuevo» para la Organización francesa de Transportistas y Pequeñas Empresas del transporte por carretera (OTRE), ya que la recién aprobada Ley Macron recoge el salario mínimo también para Francia, desde la organización aseguran que el método de control establecido en la región austriaca «es el ejemplo que el país galo debe seguir».

En concreto, los transportistas franceses alaban que Austria haya apostado por un control telemático, vía Internet y sin papeles, puesto que demuestra la «facilidad» con la que se puede controlar a las empresas extranjeras que entran en el país.

Dichas empresas deben rellenar un formulario que se encuentra en la web y enviarlo a la dirección de correo electrónico indicada. En el mismo, se informará del cargador, del nombre del conductor que realizará el transporte y del periodo que se permanecerá en el país.

Desde la OTRE llevan meses solicitando un sistema similar para Francia, el llamado ‘sello de cabotaje desmaterializado’, para facilitar el control de los vehículos extranjeros. De hecho, en el proyecto presentado por la organización en diciembre de 2014, el pago de este sello y la declaración de cabotaje podría ser controlado a través de los pórticos de la antigua Ecotasa.

Así, puesto que «nadie es profeta en su tierra», los transportistas franceses señalan que ha tenido que ser la administración austriaca la que «les de la razón», por lo que han hecho un llamamiento al Ministerio de Transporte de Francia para que se «actúe ya y se ejecute el sello de cabotaje desmaterializado».