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Los conductores profesionales de camión franceses desconvocan la huelga.

Los sindicatos de la CGT y la FO han anunciado este viernes pasado la desconvocatoria de la huelga, después de haber mantenido una reunión con la ministra de Transportes, Elisabeth Borne, y de haber consultado a las bases. El primer sindicato de la CFDT en el sector, la CFTC y el GSC no habían participado en la convocatoria de la movilización.

La convocatoria de huelga estaba motivada por la reciente decisión del Consejo de Estado para derogar el cambio introducido en el Código de Transporte francés en octubre de 2017 y que fijaba unos incrementos retributivos de las horas extras de entre un 25 y 50%, para situarlos en un 10%, con lo que los conductores franceses verían reducidos sus emolumentos entre 300 y 1.200 euros al mes.

Finalmente, los sindicatos han obtenido el compromiso de las cuatro organizaciones de empleadores representativas en el sector, FNTR, TLF, OTRE y CNM, que han asegurado por escrito que no habría «ningún cuestionamiento de las tarifas de las horas extraordinarias en el transporte por carretera«.

Sin embargo, desde los sindicatos se ha advertido que «si los empleadores no respetan su palabra y el Gobierno no respeta sus compromisos”, el conflicto podría reproducirse “en cualquier momento para el verano de 2019″.

De haberse llevado a cabo esta huelga de los transportistas, sus efectos se habrían sumado al caos en las carreteras y en los pasos fronterizos de las últimas semanas, motivado por la protesta que llevan a cabo los llamados “chalecos amarillos” en contra del alza de los impuestos a los carburantes anunciada por el gobierno de Macron.

Una protesta, la de los transportistas galos, que se ha intentado desactivar desde el Gobierno, para evitar que se extienda como mancha de aceite a los agricultores, trabajadores ferroviarios, escuelas secundarias o incluso al ámbito universitario.

Bloqueo de la AP-7 en Cataluña

A esta situación se ha venido a sumar el bloqueo de la AP-7 en Tarragona entre los kilómetros 307 y 311, por parte de los llamados CDRs, ante la pasividad de la policía autonómica, que no ha intervenido en ningún momento para despejar el paso a los innumerables camiones que transitaban con destino a Europa.

La policía autonómica ha facilitado la circulación en sentido contrario de la autopista, tanto de los camiones como de los automóviles afectados, hasta alcanzar la N-340, por donde se ha desviado el tráfico.

Precisamente, en esta carretera está prohibida la circulación de camiones entre Tarragona y Castellón, “por la alta siniestralidad en muchos de sus tramos”.