El papel global que juegan las navieras y la extraordinaria dependencia que tienen estas empresas de las nuevas tecnologías para poder desempeñar un rol cada vez más integral en cadenas de suministro parece atraer al cibercrimen.

Si en 2017, Maersk fue objeto de un ciberataque que le puso contra las cuerdas, ahora la afectada ha sido CMA-CGM, que ha confirmado que ha sido el objetivo de un ataque a su red informática a través de un programa informático malicioso, o malware, que habría infectado a servidores periféricos de la empresa.

En consecuencia, no es posible acceder desde la mañana del 28 de septiembre a las aplicaciones tecnológicas de la compañía, que han sido deshabilitadas para evitar cualquier fuga de información a través de una posible brecha tecnológica, mientras los equipos trabajan para restablecer el funcionamiento de todos los servidores de la naviera.

Los equipos de CMA-CGM sobre el terreno son los que se han ido ocupando de gestionar las reservas y los incidentes que se hayan ido produciendo en cada una de las delegaciones de la compañía.

La naviera francesa ha creado un comité de crisis interno, así como de expertos independientes, que analizará la situación.

El ciberataque ha afectado a todo el grupo empresarial, salvo a Ceva Logistics que no ha sufrido las consecuencias.