Se acerca la fecha clave del 30 de marzo y la Comisión Europea intensifica su labor de comunicación con las empresas de la Unión en el ámbito de las aduanas y la fiscalidad indirecta ante la cada vez más sólida posibilidad de que se produzca un Brexit sin acuerdo.

El hecho de que no se alcance un acuerdo para la salida del Reino Unido de la Unión Europea coloca a las empresas que tienen relación directa con este país en una situación delicada y un escenario inexplorado.

Por este motivo, la Comisión Europea y las autoridades aduaneras nacionales de cada Estado miembro intentar prepararse para introducir exámenes y controles de las mercancías que circulen entre ambos espacios.

En España, sin embargo, como denuncia Fenadismer, pese a que se ha anunciado reiteradamente la próxima aprobación de un Decreto-ley de establecimiento de un plan de contingencia ante un posible Brexit duro.

Sinembargo, todavía no existe una normativa a la que puedan agarrarse las empresas de transporte que viajan al Reino Unido para hacerse una idea de las condiciones en que van a realizarse los actuales intercambios comerciales entre España y el país británico, especialmente en aspectos tales como los derechos de tránsito y régimen aduanero. 

Astic, esta misma semana y en idéntica línea, también ha hecho especial hincapié en la difícil situación en que puede quedar el comercio entre la UE y el archipiélago británico si no se encuentra una solución acordada.

En palabras de Ramón Valdivia, secretario general de la asociación de transporte internacional, esta situación «aboca al sector al precipicio» y con un peligro evidente de colapso aduanero, máxime cuando las autoridades británicas se han comprometido a que los camiones europeos podrán acceder con garantías al país, pero no existe un compromiso similar para cuando estos vehículos regresen al territorio de la Unión.