La pandemia del Covid-19 ha impactado con fuerza en la economía global, como puede comprobarse si se tienen en cuenta los datos del precio del petróleo y las tasas de contenedores. La demanda mundial de petróleo se ha reducido en entre 25 y 30 millones de barriles diarios, pues los viajes se han reducido al mínimo.

La gente ya no coge aviones, las autopistas están prácticamente vacías de coches, el transporte de mercancías se limita a artículos esenciales y los cruceros permanecen atracados. También se ha reducido el uso de portacontenedores y graneleros.

La demanda ha colapsado a tal punto que la semana pasada unos 36 buques que transportaban 20 millones de barriles de crudo, permanecían atracados en la costa de California. Además, los grandes portacontenedores están utilizándose también como almacenes flotantes para las refinerías, que a su vez han tenido que reducir la producción.

Lo sucedido en California coincide con la situación de la costa del golfo de los Estados Unidos y Singapur, mientras que en el nordeste estadounidense el nivel de almacenamiento es tan escaso que el petróleo tiene que permanecer en vagones cisterna ferroviarios.

Se espera que los precios del crudo aumenten en un plazo de entre tres y seis meses, por lo que los grandes buques tanqueros están siendo utilizados como puntos de almacenamiento desde los que pueden ser enviados a cualquier refinería que necesite una carga de petróleo.

Deslocalización

Otro de los problemas que ha traído la crisis sanitaria es la deslocalización de los contenedores, que ha provocado una escasez de unidades vacías para poder rellenarlas y exportarlas. Cuando China se paralizó en los meses de febrero y marzo, docenas de miles de contenedores vacíos quedaron abandonados en los puertos, pero ahora que el país se ha recuperado, es cuando se ha producido un colapso en Europa y EEUU por la falta de este tipo de unidades.

Estas situaciones están afectando a las tasas de carga, igual que los volúmenes de importación, que se han reducido en las rutas entre Shanghái y Rotterdam, y entre Shanghái y Los Ángeles, entre otras. De hecho, cada semana aumenta el número de escalas canceladas, ya que se realizan menos envíos.