Al complejo panorama administrativo español hay que añadir la tradicional y exasperante descoordinación existente y que, paradójicamente, debería ser el santo y seña de un sistema político que se quiere descentralizado, por aquello de lo que ahora se llama «cogobernanza».

Se trataría, en definitiva, de remar todos a una y no cada uno por su lado en un navío que hace aguas, especialmente en un momento dramático como el actual en que se juntan en un mismo momento crisis política, económica, institucional y sanitaria y cuyas consecuencias no quieren ver algunos de nuestros próceres.

Buen botón de muestra de la incompetencia existente en las diferentes Administraciones públicas son las consecuencias que están teniendo la proliferación de diferentes medidas de confinamiento para el transporte de mercancías por carretera.

Muchos empresarios y asociaciones, como Fenadismer, ya veían venir lo que iba a pasar y ya lo advirtieron públicamente, aunque llegado el momento de la verdad, los primeros casos de confinamientos locales decretados hasta la fecha han supuesto fuertes limitaciones para un transporte de mercancías que, como ya se ha demostrado, es simplemente esencial.

Así pues, como reseña Fenadismer, en los confinamientos perimetrales decretados tanto en el municipio de Santoña por el Gobierno de Cantabria, como en el de Beniganim por la Generalitat Valenciana se restringen todos los desplazamientos de entrada y salida a dichos municipios, con una serie de excepciones que no contemplan expresamente al transporte de mercancías.

La organización estima que la situación «está impidiendo desarrollar con normalidad la labor de los transportistas que transportan mercancías a dichos municipios, ya que para poder acceder deben justificar ante los agentes de control el carácter esencial de la mercancía transportada» y, en este sentido, «hace un llamamiento a todas las Administraciones Públicas territoriales para que contemplen expresamente el carácter esencial del sector del transporte de mercancías».