Tras un 2020 marcado por el impacto de la pandemia en la actividad de sus muelles, la Autoridad Portuaria de Barcelona confía en que 2021 sirva para levantar el vuelo y recuperar tráficos.

Para ello, los responsables del recinto catalán confían en el potencial que ofrecen sus instalaciones, así como en las medidas de apoyo tomadas a lo largo del pasado 2020 para reducir en la medida de lo posible la reducción de actividad sobre la comunidad portuaria.

Así mismo, para este 2021, la Autoridad Portuaria también tiene prevista una inversión total en las instalaciones de la dársena por un valor total de unos 50 millones de euros.

Entre las actuaciones previstas se encuentran la habilitación de una explanada al sur del recinto para un escáner de contenedores del proyecto Megaports, así como avances en los nuevos accesos ferroviarios al puerto.

De igual manera, también se procederá al movimiento de tierras en la terminal Prat y ya están adjudicadas las obras de remodelación del Edificio Asta.

Por otra parte, está previstos nuevos trabajos en la prolongación del muelle Adosado, la mejora en los accesos a la terminal de cruceros, la remodelación del área pesquera y la prolongación del espigón de San Sebastián.

La Autoridad Portuaria de Barcelona se ha mostrado muy cauta en relación con las previsiones de incremento de la actividad para este 2021, a la vista de la incertidumbre que existe a causa de la pandemia y que le impide concretar sobre la tendencia en los próximos meses.

El año pasado, el enclave barcelonés acabó con un tráfico total de 59,5 millones de toneladas y una caída anual de un 11,9%, aunque con una señal de esperanza materializada en la buena evolución de los tráficos en los dos últimos meses de 2020 y que parecen tener continuidad en el primer bimestre de 2021.