Tras más de 20 años sin servicio, la Autoridad Portuaria de Tarragona y Renfe han recuperado el tráfico ferroviario de productos agroalimentarios hacia Lérida. Así, recientemente se ha cargado en el puerto un tren con harina de soja con destino a las instalaciones de bonÀrea, en Lérida.

Los cambios comenzaron el año pasado con el tráfico de agroalimentarios hacia Zaragoza, Monzón y Vic, destinos a los que ahora se añade Lérida. El servicio de transporte ferroviario de agroalimentarios había dejado de prestarse por la proximidad de esta provincia con el puerto tarraconense, ya que no resultaba demasiado competitivo respecto al transporte por carretera.

Sin embargo, la nueva operativa realizada abre la puerta a la posibilidad de que se mantenga e incremente a medio plazo este tipo de tráfico, gracias a los nuevos condicionantes del mercado, relacionados con la sostenibilidad y la competitividad. En la primera fase, se moverá un tren a la semana, pero la frecuencia podría aumentar en función de las necesidades de suministro del cliente final.

Tráfico agroalimentario

El puerto de Tarragona recibe productos agroalimentarios de los principales países productores, como Ucrania, Rumanía, Argentina y Estados Unidos, que se distribuyen por toda Cataluña, Aragón y gran parte de Navarra y del este de Castilla-La Mancha, donde se produce más del 40% del total de piensos en España.

Los productos se importan a través del recinto portuario y desde allí se envían a las zonas de fabricación en Lérida, Zaragoza, Gerona, y en menor medida, Soria y Huesca. El movimiento de estos tráficos es uno de los más destacados del puerto, llegando a los cinco millones de toneladas de media cada año.

Además, la instalación dispone de 260.000 m² de superficie cubierta para el almacenaje de estos productos, una cifra equiparable a la capacidad del puerto en cuanto al almacenamiento de graneles líquidos.