La industria del transporte aéreo ha registrado grandes beneficios durante el año 2017 debido principalmente al crecimiento económico y del consumo global. Según un análisis de McKinsey recogido por la consultora Xeneta, los volúmenes de carga aérea han repuntado un 3% y continuarán aumentando hasta 2025 o incluso 2030 si las condiciones lo permiten.

Esto es una grata noticia tanto para los operadores de carga como para los transitarios, pero no significa que no haya problemas o desafíos que resolver en el horizonte. A medida que los cargadores comiencen a contratar más capacidad, las aerolíneas notarán cada vez más presión en cuanto a los precios, que se incrementarán a un ritmo del 3% anual.

Esto supone que los beneficios obtenidos por el aumento de los volúmenes podrían verse neutralizados por el aumento de la competitividad en torno a los precios. Además, la industria de carga aérea debe seguir adaptándose a los cambios que supondrá la digitalización de las operaciones, ya que aunque las tecnologías proporcionan innumerables recursos, puede ser difícil para algunas compañías adaptarse, ya sea por motivos económicos o por los problemas en su implementación.

Por su parte, los transitarios tradicionales se están viendo obligados a aceptar la nueva transformación digital debido a la aparición de transitarios on-line que ofrecen soluciones para diferentes áreas de la cadena de valor y que son capaces de ofrecer los mismos o incluso mejores servicios logrando una mayor satisfacción de los clientes a un precio menor.

También deben asumir que la mayoría de cargadores están empezando a configurar sus canales digitales para mejorar la experiencia de los usuarios. Aunque otros sectores de la industria de carga están acometiendo este proceso para responder a las necesidades de su clientela, el transporte aéreo ha sido el último en adaptarse.

El futuro del transporte aéreo

Algunas compañías están avanzando en este ámbito, pero en general, el sector en su conjunto aún funciona con llamadas telefónicas y con e-mails para gestionar las reservas de carga. No obstante, teniendo en cuenta que la mayoría de sistemas están automatizándose para generar mayores niveles de eficiencia, esta industria tendrá que acabar digitalizándose.

A medida que vaya aumentando su conocimiento sobre nuevas tecnologías, serán capaces de reducir sus costes internos y mejorar la experiencia de los usuarios, lo que aumentará sus posibilidades de mantener o incluso incrementar su cuota de beneficios. Actualmente, sólo el 60% de cargadores y transitarios ofrecen el registro on-line, cuota que se reduce todavía más en el caso de las reservas.

Si bien es cierto que la gestión de los envíos que se encuentran en tránsito no ha variado demasiado, la facturación digital introduce nuevos avances. Además, el cargador moderno espera conocer todo tipo de información sobre su envío de una forma sencilla y apropiada.

Por ello, las empresas que han realizado ya la transición están ganando cuota de mercado por encima de las que no lo han hecho. Esto muestra un claro potencial para nuevos modelos de negocio y tecnologías que ayuden a responder a las necesidades de los cargadores e indica que las prácticas arcaicas y caducas conducen a la ineficiencia.

Está claro que todas las empresas tendrán que acabar realizando el mismo proceso, pero la manera en que lo hagan puede ser diferente. Algunas optan por la puesta en marcha de un ‘marketplace‘, pero otras prefieren la contratación de uno para la gestión de las reservas, y también muchas se unirán en los próximos años a start-ups para seguir diferenciándose en esta nueva etapa y poder ofrecer algo distinto a sus competidores.