La industria del transporte internacional de mercancías por carretera, que es como pretende Astic que se reconozca al sector del transporte, ha logrado superar la crisis provocada por la pandemia y se erige como un sector clave para la recuperación económica de España gracias a su enorme capacidad exportadora.

Esta es una de las conclusiones de la Asamblea General de la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), que se ha celebrado este pasado viernes en Madrid en un acto retransmitido en formato virtual.

El sector del transporte y la logística ha realizado un gigantesco esfuerzo para continuar desarrollando su labor durante la pandemia, que se ha demostrado indispensable durante los meses más duros del confinamiento.

En el último ejercicio fiscal 2020, la recesión económica derivada de la pandemia generó unas pérdidas sin precedentes en las empresas del sector en España, que registraron una caída del 17% en su facturación (unos 5.000 millones de euros).

El 95% del movimiento terrestre de mercancías en España se realiza por carretera, y el transporte internacional por carretera es el segundo de Europa en toneladas/km transportadas, solo superado por Polonia, «lo que demuestra su papel como palanca de nuestra competitividad en el exterior», subrayó el director general de la asociación, Ramón Valdivia.

Los desafíos del transporte por carretera

Marcos Basante, reelegido para un nuevo período de cinco años como presidente de la asociación, se refirió a algunos de los desafíos a los que se enfrenta el sector, con la falta de conductores profesionales en primer lugar. Una situación que va seguir acentuándose, y que supondrá perder más de un tercio de las actuales plantillas en la próxima década. Un problema «al que hay que poner remedio», así como a la excesiva burocracia y a la presión normativa que asfixia al sector.

Según una reciente encuesta realizada por IRU a empresas del sector de 23 países, para este 2021 se prevé que la escasez de estos profesionales crezca un 25% respecto a 2020, con España a la cabeza, donde la brecha de profesionales aumentará un 150%. «Esto tendrá consecuencias muy negativas, como dificultades operativas, clientes insatisfechos y el aumento de los costes, lo que a largo plazo seguramente repercutirá en el precio final de los productos, algo que ya está sucediendo en el Reino Unido a raíz del Brexit», según Valdivia.

Le siguen la amenaza de la tarificación de las infraestructuras y la necesidad de acompasar las inversiones ya realizadas con las posibles novedades referidas al papel que van terminar jugando las nuevas configuraciones, como el duo-trailer, junto con la normativa de pesos y dimensiones, sin olvidar el necesario, e inexistente por el momento impulso de las Administraciones «para que el sector pueda lograr, en el menor tiempo posible, en primer lugar una disminución y finalmente una neutralidad total de emisiones de CO2».

Un objetivo a corto plazo para la asociación de transporte internacional es conseguir que los fondos Next Generation asignados a España, también se destinen a respaldar al transporte por carretera.