La falta de conductores profesionales es un problema que se extiende a todos los países desarrollados y que afecta de manera particular a los países europeos y a los Estados Unidos.

En este país, en el que las distancias son de tamaño continental y en el que los camiones tienen unas características muy concretas, la falta de profesionales de la rosca, así como el progresivo envejecimiento del colectivo, parece estar tomando tintes dramáticos, hasta el punto de que el New York Times se ha hecho eco de estas dificultades en un artículo publicado recientemente.

Según los datos del periódico neoyorquino, la escasez de conductores está afectando ya a las cadenas de suministro del país de una manera profunda, hasta el punto de crear un auténtico cuello de botella en la distribución de bienes con retrasos en las entregas y aumentos de precios que en algunos productos han llegado hasta un 20%, según los datos que maneja el diario neoyorquino.

De igual modo, la Casa Blanca ha desarrollado un programa piloto para incorporar a jóvenes con formación militar y menos de 21 años de edad al transporte interestatal de mercancías, con el fin de rejuvenecer las plantillas de las empresas estadounidenses de mercancías, en una medida que recuerda a la incorporación al sector de personas que salían de hacer el servicio militar con los permisos de conducción para vehículos pesados en España, hasta que se suprimió la mili obligatoria.

Con una necesidad de cerca de 50.000 conductores para cubrir la demanda de transporte en los Estados Unidos, las empresas de aquel país están mirando cada vez más a la incorporación de mujeres, jóvenes y a personas procedentes de minorías étnicas, como afroamericanos y suramericanos, toda vez que un 94% de los profesionales del sector son hombres.

Esta tendencia, a su vez, pone sobre el tapete la necesidad de mejorar la imagen del sector para atraer a nuevos profesionales y convencerlos de que el sector es seguro.