El Parlamento Europeo, la Comisión Europea y los Estados Miembros han acordado finalmente fijar unos límites del 15% para la reducción de emisiones de CO2 de los camiones de cara a 2025 y un 30% de cara al año 2030, estableciéndose como referencia los alcanzados en 2019.

Esto se suma a la decisión adoptada para reducir en un 31% las de las furgonetas y en un 37,5% las de los turismos. Los fabricantes que no cumplan con lo establecido tendrán que abonar una multa por exceso de emisiones, mientras que se incentivará el uso de vehículos de cero o bajas emisiones.

Objetivos ambiciosos

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, se muestra especialmente preocupada por los ambiciosos objetivos fijados, dado que su consecución no depende únicamente de la industria y los datos que se tomarán como referencia aún no se conocen.

Desde su posición, piden a los países comunitarios que redoblen esfuerzos para desarrollar cuanto antes las infraestructuras de recarga y repostaje que se necesitan si se pretenden vender en masa vehículos propulsados por energías alternativas, dado que de otra manera no se alcanzarían los objetivos fijados.

Los datos indican que en la actualidad no existe ninguna infraestructura de este tipo orientada a camiones eléctricos o propulsados por hidrógeno. Tampoco abundan en Europa las estaciones para vehículos industriales que utilizan gas natural, que además están repartidas de manera muy desigual.

Plan de acción

La necesidad de que las 28 autoridades nacionales avancen en un plan de acción para solucionarlo es lo más urgente para poder cumplir con las cuotas obligatorias de ventas de vehículos de cero emisiones que desde Bruselas han acordado introducir a partir de 2025.

Esta medida ignora totalmente el funcionamiento de la demanda, pues según refieren desde Acea, no se puede esperar que de repente los operadores de transporte empiecen a adquirir vehículos eléctricos o de energías alternativas si no les compensa para su negocio y no pueden cargarlos fácilmente en la mayoría de autopistas comunitarias.

Asimismo, teniendo en cuenta que es la primera vez que se fijan estándares para los camiones, resulta muy preocupante que la mayor parte de las normativas que podrían contribuir a alcanzarlos, como la armonización en lo que se refiere a las megacamiones, no vayan a estar listas antes de 2025.