La Asociación Ferrmed ha solicitado apoyo a los candidatos al Parlamento Europeo para el desarrollo de un sistema circular de transporte de mercancías en los corredores más activos de la red principal de la Unión Europea.

El objetivo es mejorar la cadena logística multimodal a través de un sistema de transporte ferroviario mucho más eficiente y evitar el uso de camiones en las autopistas en itinerarios de más de 1.000 kilómetros. Sin embargo, en los últimos 15 años no ha habido un aumento de la cuota de transporte ferroviario en los Estados Miembros.

Esto exige adoptar medidas decisivas sobre las líneas ferroviarias, con «una perspectiva verdaderamente europea«, para lo que serán fundamentales la digitalización, la eliminación de los cuellos de botella, la apertura a la libre competencia, el equilibrio de flujos y terminales, y los enlaces ferroviarios inteligentes.

También es preciso apostar por el uso de trenes largos, el gálibo de carga más amplio para permitir el transporte de camiones enteros y remolques, la mejora del material rodante y la promoción de nuevas rutas de carga.

Actualmente, el 24% de los vehículos de mercancías circulan vacíos y la carga del resto es, en promedio, del 57% en términos de peso. Además, la eficiencia global es de solamente el 43%, por lo que la Asociación estima unas pérdidas recuperables de 160.000 millones de euros al año.

Potenciar la red central

El sistema ferroviario de transporte de mercancías es, a juicio de Ferrmed, «demasiado costoso, lento, burocrático y no es lo suficientemente flexible, puntual o trazable«, lo que genera considerables dificultades en la transferencia de la carretera al ferrocarril.

Las inversiones necesarias para potenciar la competitividad en la red central de la Unión Europea son demasiado elevadas, por lo que su propuesta pasa por invertir sólo en proyectos que tengan un alto valor añadido desde el punto de vista empresarial, socioeconómico y medioambiental.

Se trata de unos 6.000 kilómetros en total, que representan cerca del 30% del tráfico de la red básica, aunque en una segunda fase se añadirían entre 9.000 y 10.000 kilómetros más, llegando hasta el 60% del tráfico. Ambas fases deberán concluir en 2030, cumpliendo así los objetivos del Libro Blanco sobre el transporte.