La crisis sanitaria global que se vive desde hace un mes ha acabado llegando a la Unión Europea, con un brote de importancia moderada en el norte de Italia, que ha despertado las alertas en los países vecinos y en los principales socios comerciales del país.

La situación ha obligado el Gobierno transalpino a decretar todo un conjunto de medidas urgentes dirigidas para la contención de la epidemia, que también ha generado gran incertidumbre entre los 9.000 transportistas españoles que, según Fenadismer realizan transporte internacional con Italia.

Por el momento, la circulación por carretera está fuertemente limitada en las zonas más afectadas por la epidemia en las regiones norteñas de Lombardía y Véneto.

Estas empresas están a la expectativa de un posible cierre de fronteras en Italia por motivos sanitarios, lo que supondría el establecimiento de controles de acceso que dejen sin efecto las condiciones del Acuerdo Schengen.

Entre las medidas contempladas en aquel país que afectan al transporte por carretera se encuentran el control médico obligatorio a los conductores, con toma de temperatura y valoración de sintomatología, en las principales áreas de carga y descarga.

De igual manera, también se ha prohibido cualquier actividad comercial, a excepción de la vinculada con la compra de productos de primera necesidad y la referida al transporte de dichos productos o productos perecederos, para la que se exige una exención temporal expedida por las autoridades a petición del transportista.