Si hay un sector económico en el que ha tenido un efecto profundo la crisis sanitaria, ese ha sido el del transporte aéreo.

La pandemia ha supuesto la práctica erradicación de los vuelos de viajeros la pasada primavera y una poco perceptible recuperación, toda vez que los viajes de negocios y el turismo también han quedado muy tocados.

Sin embargo, también desde el primer momento, la crisis sanitaria ha supuesto un fuerte impulso a la carga aérea, sobre todo cuando la urgencia de salud fue máxima y se necesitaron suministros de equipos médicos en diferentes puntos de todo el globo de manera inmediata.

Posteriormente, el auge del comercio electrónico ha mantenido la demanda en unos niveles de subsistencia, con un marco inestable de precios y una oferta muy afectada.

Todo este cataclismo vivido en unos meses arroja unas cuantes consecuencias. Quizás la primera de todas ellas es la creciente tendencia a reconvertir aviones de pasajeros para vuelos de carga aérea, como se ha podido constatar en las jornadas del Madrid Air Cargo Day 2020 que han iniciado su andadura este pasado martes.

Sin embargo, esta incorporación de aviones comerciales implica una reducción de los volúmenes de carga que pueden llevar los cargueros puros y también respecto de la capacidad disponible en las bodegas de los aviones comerciales que prácticamente ha desaparecido, lo que afecta a los márgenes y a los precios de los servicios.

De igual modo, el uso de aeronaves de pasajeros para carga también supone una cierta ralentización de las labores de carga y descarga que si en el caso de los cargueros se pueden realizar en dos horas, ahora puede duplicar el tiempo necesario.

Así mismo, la operativa en aeropuertos también vive cambios, ya que la escasez de vuelos facilita la carga y descarga directa desde camión a las aeronaves, lo que permite realizar trabajos de consolidación o desconsolidación directamente en plataforma, que a su vez redunda en una mejora de los tiempos logísticos.

Finalmente, en la jornada también se ha podido vislumbrar una cierta tendencia en la carga aérea internacional al agrupamiento de los servicios en un selecto grupo de flujos a escala mundial, con el fin de conseguir generar masas críticas que permitan crear servicios de calidad con precios asequibles, algo que tiende a consolidar los hubs aéreos continentales.