El conductor pasará en un futuro proximo a ser gestor de transporte

Una posibilidad sería permitir la conducción automatizada, siempre que el conductor sea capaz de anularla o desactivarla.

En muy pocos años, la conducción automatizada ha pasado de ser un elemento de ficción en las narraciones futuristas a una realidad que algunos fabricantes de la industria sitúan para la próxima década, o incluso para el próximo lustro.

Tanto es así que desde el proveedor de tecnología y servicios Bosch afirman que, para 2020, «los coches deberían estar ya conduciendo de forma autónoma en las autopistas». De hecho, desde principios de 2013, diversos prototipos del fabricante ya lo están haciendo en la A81 de Alemania y en la Interestatal 280 de Estados Unidos.

Sin embargo, para que esto ocurra, el marco legal tendrá que seguir el ritmo de los avances tecnológicos. Actualmente, existe una limitación legal recogida en la Convención de Viena sobre Circulación Vial de 1968, en la que se especifica que los conductores deberán mantener el control de su vehículo en todo momento.

En otras palabras, la conducción altamente automatizada todavía no es legal. Sin embargo, hay señales de cambios inminentes en las regulaciones que se aplican en algunos países. Una posibilidad sería permitir la conducción automatizada, siempre que el conductor sea capaz de anularla o desactivarla.

Así pues, el debate sobre cómo revisar los actuales reglamentos para permitir estas excepciones ya está en marcha y, como consecuencia de los nuevas medidas que se adopten, el oficio del conductor profesional se verá con toda probabilidad modificado, considerando algunos fabricantes de vehículos industriales que el conductor pasara a ser un «gestor de transporte» en un futuro próximo.

El papel de la tecnología

Desde Bosch afirman que «la conducción automatizada será impulsada por el creciente mercado de sistemas de asistencia al conductor», una creencia basada principalmente en el hecho de la facturación de la compañía en este ámbito aumenta más de un 30% cada año. De hecho, en 2016, las ventas de sus sistemas de asistencia al conductor superarán los 1.000 millones de euros.

De un modo particular, los sensores del fabricante experimentan una fuerte demanda que va en aumento, estableciendo en 2014 un nuevo récord con la venta de más de 50 millones de sensores de entorno para los sistemas de asistencia al conductor.

En la misma línea, el número de sensores de radar y vídeo vendidos se duplicó en 2014 y lo hará de nuevo en 2015. Además, el sensor de radar que hará el número 10 millones, saldrá de la línea de montaje previsiblemente el próximo año.

Mejora la seguridad, la eficiencia y el confort

Para el fabricante, la conducción automatizada hace más seguro el tráfico por carretera ya que el 90% de los accidentes se pueden atribuir a un error humano. En concreto, las investigaciones sobre accidentes concluyen que el aumento de la automatización podría reducir las tasas de accidentes de tráfico, incluso hasta en más de un tercio, sólo en Alemania.

En lo que respecta a la eficiencia, varios estudios realizados en Estados Unidos indican que aplicar las estrategias de conducción predictiva al circular por autopista se pueden alcanzar ahorros en combustible de hasta el 39%.