Barcelona prohibirá la circulación de las furgonetas matriculadas antes de 1994

Los ministros de Medio Ambiente europeos tendrán que aclarar su posición sobre los nuevos límites de emisiones.

El Parlamento Europeo ha votado a favor de reducir en un 40% las emisiones de CO2 de los nuevos turismos y furgonetas de cara a 2030, fijando un objetivo de ventas de vehículos de bajas o cero emisiones del 20% para 2025 y del 35% para 2030.

Además, los fabricantes que no logren vender los suficientes vehículos limpios serán penalizados con un objetivo de reducción de emisiones un 5% más elevado. La postura de los eurodiputados contrasta con la de la Comisión Europea, que había propuesto un recorte del 30% en 2030 y ninguna penalización.

Desde la Asociación Transport & Environment alerta de que aunque esto supone un paso crucial para poder disfrutar de un aire más limpio en las ciudades, no es suficiente para evitar los efectos del calentamiento global y alcanzar los compromisos europeos en lo que respecta al Acuerdo de París.

Por otro lado, el Parlamento Europeo ha respaldado la introducción de tests de emisiones en condiciones reales para evitar los intentos de manipulación por parte de los fabricantes, aunque ha rechazado la propuesta para que el biofuel y otros combustibles alternativos cuenten doble para alcanzar los límites de emisiones adecuados.

Tampoco comparten la idea de recompensar de este modo a los híbridos, que a menudo emiten tres veces más en las carreteras que en el laboratorio. Ahora, es el turno de los ministros de Medio Ambiente europeos, que tendrán que aclarar su posición este martes 9 de octubre de 2018.

Férrea oposición alemana

Una clara mayoría de gobiernos europeos apoya a la Eurocámara en su intento de acelerar la transición a la movilidad verde, pero Alemania, Hungría, la República Checa, Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria están mostrando una fuerte oposición.

Desde Alemania y especialmente desde el sector de la automoción se está tratando de convencer a los representantes de Francia, Italia, España y Polonia para que suavicen sus posicione, ya que si cualquier país cambiara finalmente su voto, los alemanes podrían bloquear la decisión final.

Se espera que para principios de 2019, tras las correspondientes negociaciones, haya una postura clara y definitiva, con el fin de de que la normativa pueda ponerse en marcha antes de las próximas elecciones europeas.