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Madrid Central obliga a los transportistas a hacer más servicios en un tiempo menor.

Vivimos tiempos en los que los avances tecnológicos se suceden a velocidad de vértigo. En este escenario, lo que es válido ahora, en unos meses podría no serlo para, en el transcurso de un año, haber cambiado más drásticamente aún.

Las empresas de distribución urbana de mercancías que trabajan en la ciudad de Madrid se encuentran en una situación en la que la implantación de Madrid Central les obliga a renovar su flota para poder seguir trabajando, pero, en cambio, no encuentran en el mercado alternativas para adquirir vehículos fiables y rentables y, además, tampoco cuentan con garantías para poder adquirir vehículos que hoy por hoy sí que son una alternativa, pero que pueden dejar de serlo antes de que hayan sido amortizados.

Así pues, para los transportistas de la capital, «Madrid Central es el ejemplo de la incapacidad de la administración municipal para gestionar de forma eficaz la problemática de la movilidad. De esta forma se pone en peligro el tejido socioeconómico de las PYMEs que a juicio de la plataforma de afectados por la iniciativa del ayuntamiento madrileño «son las que, sin ningún apoyo económico ni voluntad de planificación, deben adaptarse a las nuevas restricciones al tráfico sin margen de maniobra ni posibilidades de adaptación».

De igual modo, los empresarios de distribución urbana de mercancías, también denuncian «la intransigencia de la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid a la hora de tramitar las autorizaciones extraordinarias con criterios objetivos para facilitar la distribución nocturna, provoca el agravio comparativo entre las PYMEs del comercio, los espectáculos, la hostelería y el alojamiento, a los que no se reconoce sus necesidades especiales, frente a las franquicias y multinacionales de la Gran Vía a las que se autoriza la distribución y el aprovisionamiento en horario nocturno».

No solo renovar flota: también ampliar

Al mismo tiempo, las empresas alegan que «Madrid Central ha incrementado un 136% la superficie de las áreas de prioridad residencial del Distrito Centro, incrementando únicamente un 20% el horario de actividad de la distribución urbana de mercancías. Para poder garantizar el abastecimiento diario de las PYMEs ubicadas en Madrid Central, debería de producirse un incremento de la flota superior al 131,9% en un momento en el que se está produciendo un retroceso de cerca del 20% respecto a la actividad del sector de la distribución».

Esta situación, obligará al sector no solo a renovar su flota para poder cumplir los requisitos medioambientales fijados por el consistorio de la capital, sino que, además, también a ampliar flota para poder cubrir una superficie urbana más extensa en menos tiempo y calculan que la inversión «podría alcanzar los 2.000 millones de euros, en un contexto de falta de seguridad jurídica para los vehículos que se adquieren en estos momentos y que podría provocar la ruina del sector», ante la escasez de las subvenciones para la adquisición de vehículos menos contaminantes.

Así pues, la Plataforma de Afectados por Madrid Central reclama «el cumplimiento del compromiso adquirido por la alcaldesa de Madrid en la reunión del 18 de diciembre pasado, en la que se acordó la ampliación mínima de un año del período de renovación de las flotas para los vehículos de transporte de mercancías para los vehículos sin etiqueta y tipo B, y que debería de aplazarse al 31 de diciembre de 2020 como período mínimo para evaluar y tomar decisiones sobre las nuevas tecnologías y combustibles, que garantice la viabilidad de las importantes inversiones que debe realizar el sector».

Además, los transportistas también piden que «no se implante ningún calendario de renovación de las flotas hasta que no se garantice que cualquier vehículo que se adquiera en estos momentos cumpliendo con los estándares ambientales actuales, tenga asegurada su utilización durante todo el período de amortización y vida útil del mismo».