El desequilibrio entre las necesidades actuales de contenedores para el transporte de mercancías y la disponibilidad de espacio en los mismos ha mantenido durante mucho tiempo las tasas bajo presión, tal y como recuerdan desde la consultora Xeneta.

Sin embargo, la situación que se presenta ahora para el transporte marítimo, a dos meses de que entren en vigor los nuevos límites de azufre, en medio de la guerra comercial que mantiene Estados Unidos con China y la Unión Europea, y en plenas negociaciones para culminar la salida de Reino Unido de la Unión Europea, resulta bastante incierta.

Cualquiera de estos factores podría afectar en gran medida a las tasas de carga. Por ejemplo, algunas zonas como Singapur, cuentan con una gran capacidad de almacenaje para los combustibles bajos en azufre, pero la cantidad que se produce en las refinerías a nivel mundial es insuficiente aún para garantizar la demanda global y esto puede afectar a la rentabilidad de las navieras.

Sobrecapacidad

Además, el mercado está experimentando fuertes problemas de sobrecapacidad, pues aunque CMA-CGM ha sido muy aplaudida por incorporar su primer megaportacontenedor a GNL, hay que recordar que hasta 2022 se unirán a su flota nueve más.

Por su parte, Evergreen ha encargado 10 unidades de este tipo con capacidad para 23.000 TEUs, con lo que en 2022, la red 2M, Ocean Alliance y THE Alliance sumarán 147 buques con entre 18.000 y 23.000 TEUs de capacidad, sin contar las seis unidades que incorporará la naviera taiwanesa de 27.774 TEUs.

La cancelación de escalas, la navegación lenta y la suspensión de rutas son solamente parches para tratar de tapar el hecho de que existen demasiados contenedores en el mercado para los volúmenes que se esperan, un peligro real al que se suma la probabilidad de que los operadores sufran pérdidas por la falta de combustibles adecuados.

En este sentido, cabe preguntarse también si la mejor opción es adaptar los buques para la utilización de combustibles bajos en azufre, instalar ‘scrubbers‘ o apostar por el GNL. Algunos operadores tienen previsto aplicar recargos para compensar el incremento de costes que han supuesto estos cambios y otros lo harán aplicando esta subida en las propias tarifas.

Guerras comerciales

En lo que respecta al Brexit, aunque el hecho de no alcanzar un acuerdo no debería afectar directamente a las tasas de contenedores, la esperada devaluación de la libra esterlina unida a la desaceleración de la economía del país sí influirá en el comercio entre China y el norte de Europa. A esto se añaden las guerras comerciales que mantiene Estados Unidos tanto con el país asiático como con la Unión Europea.

En ambos casos, los aranceles aplicados a los diferentes artículos tendrán una fuerte influencia tanto en los volúmenes como en las tasas en las conexiones entre ambas zonas. La planificación estratégica de todos los actores del comercio marítimo se antoja imprescindible para garantizar su futuro en este difícil escenario.