Las colas monumentales de camiones en los accesos más habituales desde el continente al Reio Unido tienen efectos no solo sobre las cadenas de suministro y los circuitos de transporte que se ven descabalgados por la ineficaz burocracia que emponzoña a ambas orillas del Canal de la Mancha, sino que, además, extiende sus efectos sobre las deplorables condiciones en que los conductores sufren el colapso.

Según los cálculos de Fenadismer, las retenciones en los puertos del Canal o para acceder a Eurotunnel generan esperas de hasta nueve horas antes de poder acceder a las zonas de embarque, lo que supone, según la patronal que «cuando finalmente los conductores acceden a las zonas de embarque, haya resultado imposible cumplir con las exigencias legales de tiempos de conducción y descanso, excediéndose en estos casos la conducción y minorándose las interrupciones y descansos reglamentarios».

La situación podía haberse previsto con antelación, pero las escasas medidas que se han tomado no sirven para atajar un problema que se larvaba a la vista de todos.

En este sentido, las zonas de estacionamiento habilitadas para descongestionar el tráfico no son suficientes al estar absolutamente desbordadas de camiones, y además en muchos casos, como denuncia Fenadismer, «no reúnen las mínimas condiciones sanitarias para el adecuado descanso y avituallamiento de los conductores, por lo que miles de transportistas se ven obligados a parar en las cunetas con un mayor riesgo para su seguridad y la de los demás usuarios de la vía».

Consecuentemente, la organización empresarial solicita que se establezca de manera excepcional un régimen de exención para esta situación concreta en la regulación de los tiempos de conducción y descanso, así como que se garantice que los transportistas puedan tener acceso a las instalaciones adecuadas para sus vehículos y para ellos mismos.

Se necesitan 30.000 aduaneros

En este mismo sentido, Astic estima que la situación que se vive actualmente  no es más que el “aperitivo” de lo que puede ocurrir a partir de enero y estima que se necesitarán unos 30.000 aduaneros extras para gestionar los millones de trámites arancelarios en las zonas de paso que ahora no se realizan pero que se harán a partir del 1 enero.

Además, los transportistas internacionales estiman que el problema puede ser aún mayor, toda vez que aún no tienen asegurado si podrán circular por el Reino Unido ya que las licencias comunitarias que les autorizan a operar en las carreteras de toda la UE dejarían de ser válidas en territorio británico en esa fecha.

Para evitar el más que previsible caos, la patronal aboga por una coordinación conjunta a nivel europeo y solicita que se establezcan corredores verdes para los vehículos pesados dotados de carnet TIR.