Volvo Trucks ha lanzado el nuevo Volvo FE CNG, que funciona completamente con gas natural comprimido. El nuevo vehículo ha sido especialmente desarrollado para las operaciones que implican ciclos de conducción cortos con paradas y arranques frecuentes, como la recogida de basuras y la distribución local.

El vehículo viene equipado con un nuevo motor Euro 6 de 9 litros que produce 320 CV y 1.356 Nm de par, una caja de cambios automática, con la que se obtiene una respuesta de la línea motriz más rápida, y una tecnología de bujías especialmente adecuada para aquellos ciclos de conducción en los que el camión cubre distancias cortas con arranques y paradas frecuentes.

Otras características con las que cuenta son su cabina diurna, un sistema de depósito para un máximo de 160 m³ de gas metano, y 2×4 o 2×3 depósitos para gas natural comprimido instalados a ambos lados del chasis. Además, se presentará en dos modelos, de 4×2, de 19 tn, y el rígido de 6×2, de 19,5 a 26 tn.

El CNG como solución para las ciudades

El gas metano reduce las emisiones de dióxido de carbono hasta un 70% con respecto a las de un camión con motor diésel. Ya que este tipo de biogás no desprende ningún olor cuando se realiza la combustión y contiene unos niveles muy bajos de partículas perjudiciales, es una opción idónea para el transporte local y para los servicios de grandes ciudades como el sector de tratamiento de residuos. 

Desde el fabricante están convencidos de que este tipo de combustible se convertirá a largo plazo en una alternativa sostenible al diesel. Por ello, actualmente trabajan con las diversas autoridades públicas y empresas privadas para redactar las normas convenientes y crear las condiciones previas adecuadas para un desarrollo positivo del mismo.

El gas metano es el nombre colectivo que se emplea para designar el biogás y el gas natural, ambos constituidos fundamentalmente por metano, si bien el gas natural es un producto fósil que se extrae de las profundidades de la corteza terrestre, mientras que el biogás es renovable y se genera cuando las bacterias descomponen la materia orgánica en un entorno libre de oxígeno.

Por ello, este último puede obtenerse, por ejemplo, a partir de residuos y otros desechos orgánicos, lo que le convierte en una de las opciones para un futuro sostenible en el que las fuentes de energías renovables deben suceder a los combustibles no renovables.